Angelina Jolie y Brad Pitt, de París a Namibia en busca de tranquilidad

No hay día que dejen de sorprendernos. Porque como el río Guadiana, Brad Pitt y Angelina Jolie desaparecen y reaparecen donde menos se les espera. Desde hace meses el mundo es para ellos un pañuelo y lo cruzan de lado a lado en un periplo viajero digno del mismísimo Phileas Fogg, el famoso personaje de Julio Verne que logró dar la vuelta al globo en ochenta días. De Pakistán, donde visitaron la zona devastada por el terremoto, a Haití, de Londres a Suiza, de allí a Berlín; de Alemania a París, donde han vivido durante dos meses y Namibia es, por ahora, el último destino conocido de la familia más cosmopolita del momento.

Enamorados de Francia
Se establecieron en París a principios de febrero tras su paso por Davos (Suiza), donde Angelina participó en el Foro Económico Mundial, y Berlín, ciudad que el actor conoce porque rodó parte de Juego de espías en el año 2005, y donde se reunieron con los arquitectos Lars Kruckeberg, Thomas Willemeit, y Wolfram Putz, a los que el Brad, un verdadero apasionado de la arquitectura, considera los mejores del mundo. Según algunos, la pareja les ha encargado la reestructuración de la casa que compartirán en Los Ángeles una vez nazca su hijo. Un bebé, que hasta la semana pasada, todo el mundo pensaba que nacería en la Ciudad de la Luz respondiendo al deseo de la madre de Angelina, Marcheline Bertrand (gravemente enferma según la prensa internacional) de que su nieto llegara al mundo en su país de origen.

Lo cierto es que la familia Jolie Pitt había dejado el piso parisino con vistas a la Torre Eiffel que tenían alquilado y hace algunas semanas que se habían trasladado a una villa de cuatro habitaciones en la Provenza, huyendo quizá del continuo acoso de los fotógrafos. De ahí que últimamente se les viera tan a menudo con su avioneta (como se sabe, reciben clases de vuelo) en la zona de Niza, donde podrían estar pensando en comprar una propiedad para instalarse con sus creciente familia.

Rumbo a Namibia
Pero no hay destino que se le resista. Y en un nuevo y rápido quiebro para dar esquinazo a ojos indiscretos, los trotamundos Brad Pitt y Angelina Jolie, y sus hijos claro está, han puesto rumbo a sudoeste de África, concretamente a Namibia, en busca de tranquilidad. Según confirmaron los oficiales de inmigración llegaron en un avión privado con "otras cinco personas" entre las que había dos niños, a Walvis Bay y se alojan en el lujoso complejo turístico costero Swakopmund Resort, cerrado en exclusiva para ellos durante doce semanas.

La pareja más perseguida del momento busca privacidad y por eso ha elegido un lugar que tiene guardas privados de seguridad las veinticuatro horas del día. Los habitantes de la zona han acogido su llegada con júbilo y esperan que allí puedan descansar tranquilos, y en ese sentido un funcionario del gobierno ha advertido que cualquier paparazzi extranjero que las autoridades encuentren trabajando sin un permiso oficial será deportado.

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