Nueva York da su último adiós a Dana Reeve

Las alas de la fatalidad parece que quisieron posarse en la mansión de los Reeve. Y, sin embargo, ellos la retaron manteniendo siempre la unión y la sonrisa; sin que las ganas de vivir decrecieran. Primero fue el fatal accidente del mítico Supermán, aquel que le dejó postrado de por vida en una silla de ruedas. Luego, los diez años de lucha a los que siguió su muerte. Cuando Dana Reeve asumió que su marido había muerto, y se lanzaba a emprender el vuelo acompañada por su hijo Will (de trece años) y los dos hijos que su marido tuvo de una relación anterior, un cruel diagnóstico -cáncer de pulmón-no la amilonó y siguió en la lucha. Pero el pasado 8 de marzo, las fuerzas se diluyeron y Dana Reeve murió como había vivido: con una inmensa dignidad.

Los amigos la recuerdan
Ha pasado más de un mes desde esa triste noticia y, sin embargo, los homenajes no dejan de sucederse. El último tuvo lugar en Nueva York, donde cientos de amigos y conocidos de Dana quisieron rendir su último adiós a la cantante, actriz y bellísima persona en una misa funeral. Entre los asistentes se pudo ver a personalidades tan emblemáticas de la vida política y cultural de Estados Unidos como Hillary Clinton (quien confesó que Dana Reeve era una de las "personas más excepcionales que he conocido en mi vida"); Matthew Broderick (emocionado a la salida del oficio religioso explicó que éste había sido "bonito pero realmente triste"; Robin Williams (el fiel amigo de Christopher Reeve que le apoyó hasta el último de sus días); Lance Armstrong (el campeonísimo mundial de ciclismo que sabe de las duras batallas contra la enfermedad que acabó con la vida de Dana); y un largo etcétera.

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