Karina Arroyane, actriz de 'Crash', encuentra a su padre gracias a la fama

La noche de los Oscar, Karina Arroyave (actriz colombiana nacida en 1969) no sabía que las tres estatuillas para Crash serían para ella el amuleto que iba a abrirle las puertas a su mayor sueño: encontrarse con su padre después de 25 años sin tener noticias de él y de 37 sin verle. Como otros cientos de miles de inmigrantes, la madre de Karina hizo las maletas y se fue con su hija (de poco más de un año) a Estados Unidos, dejando atrás su Medellín natal. Durante años, la pequeña estuvo comunicándose con su padre, Rodolfo Castro, un vigilante jurado que hoy por hoy trabaja en una planta láctea de Medellín. En aquella última comunicación, Karina envió a su padre una máquina de afeitar con sus iniciales grabadas (RCL). Después, un cambio de dirección bastó para que ambos perdieran el contacto... pero no los recuerdos.

A través de la radio
Cuando Crash ganó sus tres Oscar, Karina Arroyave comenzó a columpiarse por los senderos de la fama (aunque ella no era novata en esto de la interpretación, con papeles en series como NYPD o 24). Durante una entrevista le preguntaron que cuál sería su mayor sueño, y ella contestó sin titubeos que reunirse con su padre. Y esas imágenes cruzaron fronteras y llegaron a Colombia y las vio un hombre que, cada día, muy temprano, iba a la iglesia de la Candelaria, para oír misa de seis, y pedir por los suyos, por su hija perdida en Estados Unidos, tan grande. Ese hombre era su padre quien, a través de un sobrino, se puso en contacto con su hija en un conocido programa de radio. Al aire, después de 25 años sin noticias, la actriz muy emocionada escuchó cómo su padre le aseguraba que estaba vivo. Ella apenas pudo hablar. Luego, con emoción, exclamó: "Qué lindo". Después, todo pertenece a su intimidad. "Intercambiamos teléfonos y direcciones para volver a hablarnos". Y más tarde, jocoso, aseguró que no sabía siquiera que su hija era tan famosa. Ahora tienen muchos kilómetros por delante. Pero cuando se reúnan tratarán de solventar los 25 años que permanecieron en silencio.

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