Triste adiós a la viuda de Christopher Reeve

Hay madres coraje y esposas coraje. Una de ellas, Dana Reeve, la mujer que dejó de lado su carrera (de actriz y cantante) para dedicarse a su marido, Christopher Reeve. El malogrado Superman sufrió un fatal accidente, en 1996, al caerse de un caballo. Y él, que se convirtió, por la magia del celuloide, en emblemático icono del superhéroe que surca los cielos, acabó abocado a una silla de ruedas, de por vida, tetrapléjico. Murió en octubre de 2004. Y Dana Reeve, la mujer que estuvo a su lado todo este tiempo, que se dedicó a su cuidado en cuerpo y alma, descubrió, a los pocos meses del fallecimiento de Christopher Reeve, que ahora ella estaba envuelta en su propia pesadilla: fue diagnosticada de cáncer de pulmón.

Seguir su ejemplo
Poco después de conocer su enfermedad, Dana Reeve dedicó unas tiernas palabras a quien había sido su esposo durante más de doce años: "Ahora más que nunca siento a Chris conmigo para saber cómo debo encarar este desafío. Le veo como el último ejemplo de cómo enfrentarse con fuerza, valor y esperanza a las adversidades de la vida". En noviembre de 2005, esta mujer valiente acudió a la entrega de Premios al Coraje, otorgados por la Fundación Christopher Reeve (dedicada al estudio de la Parálisis para hallar alivio). Allí, frente a un auditorio lleno de estrellas (Meryl Streep, Uma Thurman, Robbie Williams o Paul Newman, entre otros) aseguró: "Estoy acabando con las horribles estadísticas de los médicos que no me daban esperanza (...) Mi tumor disminuye, disminuye y disminuye".

Un sentido adiós
Al final, las estadísticas y la fiereza de la enfermedad se pusieron contra ella. Dana Reeve falleció a los cuarenta y cuatro años, el pasado lunes, en el hospital Memorial Sloan-Kettering de Nueva York, según informó Kathy Lewis, presidenta y directora de la Fundación Christopher Reeve contra la Parálisis. Lewis añadió en su comunicado: "El coraje de Dana en los tiempos más difíciles fue una fuente de consuelo e inspiración para nosotros". Will Reeve, el hijo de Christopher y Dana, nacido en 1992 ha perdido en menos de dos años a sus progenitores.

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