Presentadores de lujo para una ceremonia elegante y comprometida

Jon Stewart probó suerte como presentador de los Oscar (siguiendo la tradición de Billy Crystal, Steve Martin o Whoopi Goldberg) y ha aprobado con nota este reto. El presentador del popular noticiario satírico de la televisión estadounidense, The Daily News, ha conseguido aunar el humor con la elegancia, de tal manera que la gala ha navegado por aguas calmas con su toque de sal, algunas bromas que tal vez, sólo tal vez, a alguno hayan escocido. Pero no ha sido esta la tónica de la gala, sino la del trabajo profesional, bien hecho y bien medido.

Presentadores con ángel
Comenzó la gala un tanto histriónica con la aparición, en puro traje verde marciano, de Ben Stiller. Después, uno a uno los presentadores se mostraron en su mayoría mucho más tímidos de lo que puedan parecer en la gran pantalla. Y es que algunos de ellos, incluidos la espectacular Salma Hayek, confesaron poco antes de la gala que ellos eso de hablar en público no les hacía sentir nada cómodos. Pero lo han disimulado muy bien. Genial, como no podía ser menos en vista del número de Oscar logrados en su carrera, dos y once veces más nominada, estuvo Meryl Streep, encargada de entregar un Oscar Honorífico al siempre grandilocuente Robert Altman. Lauren Bacall, leyenda viva porque no cesa de trabajar, se encargó de presentar un homenaje al cine negro; y cálido fue también el paso por el escenario de George Clooney (no sólo para recibir su Oscar al Mejor Actor de Reparto) sino para recordar in memoriam a todos aquellos hombres y mujeres que entregaron su vida al cine y su vida se extinguió en los pasados meses. Entre ellos, recibió un aplauso de lo más sentido Chris Penn.

El relevo de los Oscar
Y como manda la tradición, los ganadores de pasadas ediciones ahí estaban para entregar el Oscar a los nuevos galardonados. Hilary Swank, que no sabemos si tras la ceremonia correrá a comerse una hamburguesa como hizo con su Oscar por Million Dollar Baby, fue la encargada de dar el que probablemente era Oscar más esperado: a Philip S. Hoffman por ponerse literalmente en la piel del escritor Truman Capote. También estuvo ahí, Jamie Foxx (quien se encarnó en el inolvidable Ray Charles y logró arrancar música de los labios de los invitados en la pasada gala), en esta ocasión para desvelar qué mujer dormiría esta noche más cerca del Oscar. Y esa mujer fue Reese Witherspoon, que, al igual que él hiciera, se ha hecho doblemente artista: actriz y cantante, en la película En la cuerda floja. Ha sorprendido, sin embargo, que el vaquero por antonomasia, y bien querido actor y director,

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