-Todos ustedes han trabajado este año con actores asombrosos.
George Clooney: "Estuvieron fantásticos."
PH: "Realmente, lo hicimos todo nosotros (risas)."
GC: "A la gente le encanta criticar las comedias de situación, pero la televisión es un lugar magnífico para empezar. Sin embargo, después de cientos de episodios de televisión como actor, te conviertes en director profesional, porque estás protegiendo al personaje. Eso no es un insulto a los directores de televisión. Cada nuevo director quiere convertir el episodio en su "Macbeth", pero en "Urgencias", un director llegaba y decía: "Creo deberías llorar en este momento." Y tú decías: "He llorado los últimos 3 episodios." Así que me entrené para no escuchar a los directores, porque uno no puede."
BM: "¿Cuántos trabajos has perdido por decir eso?".
-Bennett, usted y Philip Seymour Hoffman son buenos amigos desde que tenían 16 años. ¿Cómo fue dirigirle?
BM: "Ambos sentimos todo el tiempo que estábamos en una especie de crisis. Fuimos muy honestos y contundentes uno con e otro. Phil pasa por un proceso angustioso y brutal. El reto era encontrar un modo de estar con él y no consolarle demasiado. El tenía mucho miedo."
SS: "Pero el temor es tu aliado. En el momento en que entres en un plató y ya no tengas miedo, tienes un gran problema. Creo que las mejores actuaciones -de los cineastas y de los actores- han tenido lugar cuando hay tramos enteros de tremenda inestabilidad."
BM: "A propósito, vamos a quedarnos aquí hasta las 7 de la mañana (risas). Steven, ¿cómo hiciste la escena de la sala de control en "Encuentros en la tercera fase"? ¿Eran auténticos controladores de tráfico aéreo?
SS: "Todos ellos, excepto el jefe de producción de Columbia Studios, un amigo mío a quien metí en la película. Habría contratado a actores si hubiera sabido que podían ser tan ágiles con el lenguaje técnico. Pero todavía no había parecido "Urgencias", donde los actores tenían que convencerte de que podían salvarte la vida si te estabas ahogando en un restaurante."
GC: "Eso sucedió realmente. Antes de que comenzara a emitirse "Urgencias", habíamos hecho el capítulo piloto y estábamos cruzando la calle desde el estudio hasta Smoke House, para comer. Íbamos todos vestidos con nuestras batas de médicos, y entonces nadie sabía quienes éramos. Anthony Edwards llevaba a su bebé con él, y empezó a ahogarse con una patata frita. Y nosotros cinco, con los trajes de médico, gritábamos: "¡Que alguien nos ayude!" (Risas)".

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