La asombrosa casa de John Travolta en Florida

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Una casa más confortable que un aeropuerto
Pero, aunque comparte los gustos de su marido, Kelly, de cuarenta y tres años, también se empeñó en conseguir que la casa sea un ámbito más confortable que un aeropuerto. "Esta es una familia en la que los niños juegan sobre el sofá, ven la televisión y corretean por ahí con nosotros ", explica la actriz de "Jerry Maguire ". La pareja tiene dos hijos, Jett, de trece años, y Ella Beau, de cinco, con cuyos nombres están bautizados los aviones, y quienes, según su madre, adoran la casa. "Es un hogar divertido. Tenemos una gran piscina, un tobogán, un campo de golf... Somos una familia a la que le gusta mucho jugar".

Por suerte, Jett y Ella también comparten el entusiasmo de su padre por volar. Siempre que tienen ganas de pernoctar en otro sitio, en vez de levantar una tienda de campaña en el jardín, se meten en el Boeing 707 y a menudo ven vídeos a bordo después de un vuelo mientras la tripulación limpia, y duermen. Recientemente, Ella quedó conmocionada, pero encantada cuando, hizo su primer vuelo comercial, y no sólo tuvo billete, sino que tuvo también que compartir el avión con otros pasajeros. Parece que la niña podría seguir los pasos de su padre. "Barbra Streisand preguntó una vez a Ella qué quería ser cuando fuera mayor, y la niña contestó: "Piloto. Como mi papá"", recuerda Kelly con orgullo.

Lo único que John lamenta es que no hizo las puertas frontales de la casa lo bastante amplias como para pilotar sus "jets" a través de ellas. Pero, en conjunto, aprueba la innovación arquitectónica, que ha valido la pena, ya que ha hecho "elecciones atrevidas, lo mismo que con una película ". El actor añade: "Haciendo "Cara a cara", les decía todos los días a Joan Allen y Nick Cage: "Esto va a ser o la casa peor o la más original que alguien haya visto nunca". Y resultó magnífica. Lo mismo pasa con los hogares. Uno no sabe, pero tiene que correr riesgos para abrir nuevos caminos".

Copiloto en el avión más grande del mundo
Un riesgo para el que no estaba preparado —o no le permitían— fue pilotar recientemente el avión de pasajeros más grande del mundo. Como "embajador" de la compañía Qantas, John voló con Kelly en el enorme Airbus A380 de la aerolínea sobre la Gold Coast de Australia, haciendo de copiloto. A pesar de que tiene más de cinco mil horas de vuelo, la estrella de la pantalla confesó que se sintió demasiado nervioso para tomar los mandos del gigantesco aparato. "Me encantaría pilotarlo, pero no sé si me lo permitirían realmente ahora mismo", dijo.

A lo que Kelly comentó a "su piloto " que no estaría mal, pero que olvidara toda idea de aparcar el enorme avión al lado de su hogar. Con una altura de siete pisos y un precio de 220 millones de euros, sería prohibitivo incluso para él. "No creo que pueda permitirme el lujo de tener uno de ellos, pero es bueno soñar con él", confesó John.

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