El jinete del tiempo cabalga implacable hacia el cinco de marzo, día en el que todos los misterios mejor guardados de Hollywood se desvelarán, en la 78 edición de los Oscar. Mientras tanto, semana a semana, gala a gala, las estrellas de Hollywood desempolvan sus más nobles galas (o, más bien, llaman impacientes a sus diseñadores favoritos) y empiezan a perfilar lo que será su gran golpe de efecto en la noche de los Oscar. En esta ocasión, un nutrido elenco de actrices (como se decía en las crónicas locas de los años veinte) han querido mostrar al mundo de lo que son capaces (en cuanto a glamour se refieren) y han acudido bellísimas e intachables a los Actors Guild Awards o, lo que es lo mismo, a los Premios del Sindicato de Actores.

Desesperadas... por deslumbrar
Estos premios, que han celebrado en esta ocasión su decimosegunda edición, tienen la gracia de ser votados por los propios actores. Compañeros que entregan premios a compañeros. Así es que, en este aparente ambiente cordial, la noche prometía. Y cumplió con creces. La alfombra roja y sus aledaños se llenó de exclamaciones favorables. Porque si Charlize Theron convenció con un modelo de Armani en negro; no causaron menos admiración Eva Longoria (eligió un diseño de Escada)y sus compañeras de Mujeres desesperadas, Marcia Cross y Felicity Huffman que optaron por modelos ceñidos en tonos lavanda. Nicolette Sheridan, sin embargo, huyó de la uniformidad de sus compañeras y optó por el verde intenso. Eso sí, lo lució bien lucido del brazo de su novio, el cantante Michael Bolton. Hillary Swank acudió sola, de blanco, y fue una de las pocas damas que dejó sus rodillas al aire. Muchos comentaron que a la actriz se la veía más delgada. Quizá, efecto del amor roto (como recordarán la actriz y su esposo, Chad Lowe, tras ocho años de matrimonio están en vías de separación).

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