Nicole Kidman, fin de semana familiar con sus padres y su novio

Desde su separación de Tom Cruise, hace casi cinco años, son muchos los que han deseado ver a Nicole Kidman nuevamente enamorada. La actriz, sin embargo, se refugió en su trabajo y en sus hijos, Isabella y Connor, mientras en las entrevistas que concedía dejaba claro que no había nadie especial en su corazón. Se la relacionó con Russell Crowe, Jude Law y Tobey Maguire, pero todo quedó en comentarios. Tampoco prendió la chispa con Lenny Kravitz, junto a quien volvió a sonreír durante algunos meses en el verano de 2003; ni con Steve Bing, cuya fugaz amistad no superó los cuatro meses. Ha sido Keith Urban, un cantante de «country» de origen neozelandés y criado en Australia —el mismo país en que creció la actriz—, quien ha enamorado a Nicole. Juntos fueron fotografiados por primera vez paseando por las calles de Boston el pasado 11 de noviembre en actitud cariñosa, según informábamos recientemente. El fabuloso anillo que lucía la actriz despertó los rumores sobre un compromiso de la pareja, algo que no ha sido confirmado por ninguno de los protagonistas, mientras el publicista del cantante, Paul Freundlich, insiste en que «es sólo un rumor. En caso de que hubiera un comunicado que hacer, lo emitiríamos inmediatamente para que quede en conocimiento público».

Como una gran familia
Por el momento, Nicole no quiere hablar de su nueva relación, quizá porque es contraria al comportamiento de su ex marido, Tom Cruise, que hizo de su noviazgo, compromiso y futura paternidad con Katie Holmes una cuestión pública, al anunciarlo a los cuatro vientos (incluido subirse a un sillón y saltar sobre él en pleno programa televisivo), y prefiere continuar con su habitual discreción. «Cuando entré en la Academia de Arte Dramático no sabía muy bien adónde me dirigía. ¿Vale la pena dedicarme a esto si se habla de mi vida privada? He decidido que sí, porque lo importante es trabajar en lo que me gusta. El amor a mi profesión sobrepasa todo lo que se habla sobre mi vida privada. Espero que en el futuro la gente piense en mi trabajo y no en mi vida personal», señalaba hace un tiempo.

Pero Nicole no ha logrado su objetivo, porque su nueva relación despierta cada día más interés. Inmersa en el rodaje de The visiting, en Washington, la prensa de la capital, poco interesada normalmente en las celebridades, está revolucionada con la presencia de la actriz en la ciudad: si ha comido en el restaurante 1789 con Keith Urban, si ha ido de compras a Hanky Panky, en Georgetown; si ha pasado un fin de semana en alguna romántica localidad... Y entre escena y escena, Nicole tiene tiempo de ir afianzando un noviazgo que, al parecer, comenzó al pasado julio, después de haber coincidido con Keith Urban en una gala en honor a personalidades australianas celebrada en Los Angeles. Parece tener claro que el cantante puede ser el hombre definitivo en su vida, y de ahí que organizara por Acción de Gracias —una fecha muy celebrada en Estados Unidos— una cena familiar en la mansión que su novio tiene en Nashville, cuna del «country», a la que asistieron sus padres, Anthony y Janelle, expresamente llegados desde Australia en un «jet» privado, así como los progenitores de su nuevo amor, que también residen en el mismo país. Una presentación oficial, considerada por algunos como la confirmación de sus planes de boda, enmarcada en un cálido encuentro, que se prolongó todo un fin de semana.

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