Brooke Shields y su marido, el guionista Chris Henchy, están de enhorabuena. La próxima primavera la familia aumentará ya que la actriz, de cuarenta años, espera a su segundo hijo. Con esta feliz noticia, Brooke Shields cumple uno de sus sueños: no sólo ser madre, sino además dar un hermanito (o hermanita) a su hija, la pequeña Rowan, nacida en 2003.

El final de la depresión
Como recordarán, hace unos meses saltó la polémica entre Brooke Shields y Tom Cruise. La actriz, en un libro recientemente publicado, confesaba que había sufrido una grave depresión postparto tras el nacimiento de su hija y que tuvo que someterse a un tratamiento psiquiátrico. Tom Cruise arremetió contra ella, en buena parte debido a sus creencias por ser miembro de la iglesia de la Cienciología, y toda la polémica finalizó con una columna de la actriz en The New York Times en el que calificaba los comentarios de Cruise de "ridículos". La actriz aseguró que si ella se sometió a un severo tratamiento antidepresivo lo hizo porque, ante todo, quería salvar su matrimonio, su vida y la felicidad de su pequeña.

Felices en la espera
En una entrevista reciente para un programa de televsión, Brooke Shields, casada entre 1997 y 1999 con el tenista Agassi, reconoció que haría todo lo posible por tener otro hijo: "No quiero que Rowan sea la única que tenga que 'cargar' conmigo cuando sea más mayor". Y la noticia la han dado a los medios un día inmejorable: el del segundo cumpleaños de su hija, la pequeña Rowan. La primavera traerá a Brooke Shields, la inolvidable estrella de El lagó azul, aquella romántica e ingenua historia de amor que marcó a toda una generación, allá por los ochenta, un nuevo regalo que le dará motivos para sonreírle a la vida.

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