Juan Alfonso Baptista, el galán de moda de 'Pasión de Gavilanes', nos presenta a su novia y a su familia y nos abre las puertas de su casa de Caracas


—¿Es celosa Natalia?
—Bueno, ella es celosa...y yo también, que amor sin celos no es amor. Pero hasta el punto justo.
—¿Le molesta que te asalten literalmente tus admiradoras?
—No, eso no. No, eso no le molesta, sino que lo comprende y lo agradece, porque es una medida de mi aceptación profesional por parte del público. Ella, que tiene tantos admiradores como yo admiradoras, comprende perfectamente, como lo comprendo yo, que es parte del trabajo que hemos elegido y, como digo, lo agradecemos. No es un problema.
—Esta popularidad tuya de los últimos años sin duda provocará gran cantidad de oportunidades.
—Tuve mi etapa, hace ya años, en la que era muy mujeriego, pero desde que conocí a Natalia, francamente no. No merece la pena poner en peligro una relación tan hermosa.

Cuenta que se conocieron en una fiesta en casa de su representante poco después de que ella saliese en un programa televisivo colombiano señalándole como uno de los hombres más atractivos. Tras el encuentro surgió el amor inmediatamente. Han pasado dos años y siguen más felices que el primer día y decididos a mantener la relación por encima de cualquier problema que se presente.
—No creemos en el amor a distancia y por ello estamos casi siempre juntos, incluso en este apretado programa de desplazamientos que tengo. Ya hemos decidido que, me lleve donde me lleve mi trabajo, la familia es lo primero y Natalia y Mariana irán donde yo vaya. Si en el futuro el trabajo de Natalia requiriese que yo hiciese lo mismo, lo haría sin ninguna duda.

Pero, por ahora, es su gran momento. ‘Pasión de gavilanes’ cosecha un éxito abrumador, que el actor atribuye a diversos factores:
—Es como un puzzle en el que han encajado todas las piezas perfectamente: la historia, el paisaje, el lenguaje, muy atemporal; la dirección, la fotografía, la energía de los actores... Es como que todos los elementos en juego funcionaron a la perfección. Algo muy bonito y muy raro. Pasa o no pasa, y aquí pasó.
—¿Cómo llevas ser el actor de telenovelas de moda en medio mundo?
—Bien, es algo muy bonito, porque significa que estás haciendo las cosas bien y también señala el camino a seguir. Hay que hacer las cosas bien, superarse siempre y mejorar cada día. Y, si Dios quiere, en el futuro alcanzar los sueños profesionales que uno tiene.

Esos sueños profesionales se resumen en una sola palabra: cine. Es su objetivo y esperanza máxima: hacer buenas películas.
—Sí, esa es mi máxima aspiración. Trabajar con Almodóvar, por ejemplo, sería un sueño hecho realidad. Y con otros directores, por supuesto, pero en proyectos de calidad. Ese es mi gran sueño profesional.

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