Cayetana Guillén Cuervo habla por primera vez de su embarazo

Cayetana Guillén Cuervo atraviesa un dulce momento profesional y personal. La actriz, que se casó en Ibiza el 4 de junio con el fotógrafo Omar Ayassi, está embarazada y espera el nacimiento de su primer hijo para principios de 2006.

—Cayetana, comienza la nueva temporada en Televisión Española y tú vuelves con «Versión española »...
—Sí, y también otro proyecto para la temporada que viene, un «late-night » que se emitirá en La Dos y que está todavía sin perfilar. Ahora comenzamos la octava temporada de «Versión española »,ya un clásico en la cadena.

—¿Vas a seguir trabajando durante el embarazo?
—Sí, lo que pasa es que no puedo rodar ni hacer teatro, a no ser que haga un personaje de embarazada. Voy a seguir trabajando porque, además,«Versión española » es un programa muy relajado para mí, lo preparo en casa y es un solo día de grabación. Debido al embarazo, no he podido hacer una película y una obra de teatro que tenía previstas, pero estoy muy feliz; un embarazo siempre te hace parar de algunas cosas.

—Este bebé que esperas es muy deseado, pero no ha sido buscado.¿Es esto cierto?
—Sí, nunca he tenido mucho instinto maternal, pero no quería perderme la experiencia de ser madre.

—¿Qué sentiste el día que supiste que es- tabas embarazada?
—Me dio un poquito de soponcio. La ilusión me ha venido luego. De entrada, no me lo esperaba y no estaba preparada para ello. Sin embargo, la Naturaleza es muy sabia, y cuando vas viendo los cambios en tu cuerpo te vas ilusionando.

—¿Prefieres niño o niña?
—Me da igual, de verdad.

—¿El embarazo va bien? ¿Tienes mareos o náuseas?
—Estoy muy bien. No tengo ni una náusea. Estoy tan normal, aunque más gorda. Lo único que tengo es la tensión baja.

—¿Piensas que la maternidad puede en el futuro modificar mucho tu vida profesional, tu carrera como actriz?
—Mi problema con la maternidad se ha centrado en el hecho de que a mí me gusta mucho mi vida. No me apetece que mi vida cambie nada. Ese es mi mayor problema con la maternidad. Voy a intentar adaptar a mi hijo a que se venga conmigo a todos lados, pero no quiero parar yo el tren, porque no me apetece nada hacerlo. Me encanta viajar y trabajar, y no sé cómo lo haré, aunque ahora se me hace un mundo.

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