Brooke Shields posa feliz con su hija Rowan

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Brooke Shields, que a sus cuarenta años sigue manteniendo intacta la belleza que la hizo famosa, posa muy sonriente con su hija, Rowan, nacida hace dos años de su matrimonio con el guinosta Chris Henchy <br><b>Pinche sobre la imagen para ver las ampliaciones de las fotografías</b> 
"Hay una gran diferencia entre querer tener un bebé y querer ser madre. Cuando se es más joven, se quiere tener un bebé, pero la idea de ser madre es muy distinta e implica mucho más", decía Brooke Shields hace apenas dos años tras el nacimiento de su hija, Rowan.

Brooke, uno de los rostros más bellos que ha dado el mundo del espectáculo, siempre supo que quería tener un hijo, pero nada podía haberla preparado para los problemas o la preocupación que ella y su marido, el guionista Chris Henchy, tuvieron que pasar al embarcarse en un agotador tratamiento de fertilización «in vitro» en su apuesta por ser padres. "Tuve problemas para quedarme embarazada por alguna razón estructural, aunque los médicos lo denominan incompetencia. Me quedé embarazada inmediatamente después de terminar "Cabaret" en Broadway (finales de dos mil uno), pero perdimos el bebé a los tres meses. Crees que eres la única persona del mundo a la que le ha pasado, después hablas con la gente, y prácticamente todas las personas que conozco que tienen hijos han perdido un bebé. Entonces supe que era posible que yo me quedara embarazada. Sencillamente, nos sometimos a la fecundación «in vitro», hasta que funcionó" señalaba la actriz, que acaba de cumplir cuarenta años, tras el nacimiento de la niña.

El vivo retrato de su madre
Rowan Francis—este es el nombre completo de la pequeña, el segundo de ellos en memoria del padre de Brooke— nació por cesárea el 15 de mayo de 2003 en el New York University Medical Centre, tras largas y agotadoras horas de parto. Su llegada fue el broche de oro a su feliz matrimonio con Chris, con quien se casó en segundas nupcias el 4 de abril de 2001 en la bella Isla Catalina.
La pequeña, tal y como puede comprobarse en las imágenes del reportaje que les traemos a estas páginas, es el vivo retrato de su madre, quien siendo una niña saltó a la fama por sus perfectas facciones y profundos ojos azules. Brooke asegura que la maternidad le ha ayudado a apreciar su profesión: "Me di cuenta de que sentirme bien en mi trabajo es algo positivo, lo encuentro igual de válido si me estoy divirtiendo, no tengo que estar sufriendo para que el producto sea bueno ni para que sea artístico" y la ha vuelto más consciente de lo importante que es ser feliz: "Cuando se es más joven, soltera y actriz, hay una especie de angustia alrededor de todo eso, al tener un hijo, una se da cuenta de que la vida realmente empieza ahí y que todo esto de la interpretación es simplemente una ventaja adicional".

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