Jude Law y Sienna Miller, sonrisas y lágrimas

"Me quiere...no me quiere...me quiere..." Y así pasan los días deshojando la margarita, pero no la misma, cada uno la suya. Este es el nuevo capítulo de la historia de Jude Law y Sienna Miller que desde hace un mes y medio se ha convertido en una telenovela cuyo guión se escribe día a día porque, lo que hoy es así, mañana ha cambiado radicalmente. Y el que aquí les contamos es el episodio de la incertidumbre total, de la confusión, porque no sabemos si la pareja está jugando al despiste o lo que es más probable, que la tensa situación que están viviendo desde que el actor confesó su infidelidad con la niñera Daisy Wrigth, haya provocado en ellos un torrente de sentimientos encontrados (e incontrolados) que ya hubiese querido Sófocles para alguna de sus tragedias. Y en ese ni contigo ni si ti nos hallamos.

Primera imagen juntos
Tras varias semanas de encuentros, largas conversaciones entre ambos con el fin de aclarar su situación (viajaron primero a la campiña inglesa, se vio al actor saliendo de casa de la madre de Sienna, donde ella se había trasladado después del incidente y la semana pasada ambos salían por separado de su domicilio en Primrose Hill) y la insistencia del actor para que su novia le perdonase, la joven parecía dispuesta a dar una segunda oportunidad a la relación.

Cuentan los que les vieron paseando el miércoles de la semana pasada por Hampstead Heath en Londres que él iba delante, pendiente de los niños y lejos de cualquier atisbo de glamour con pantalones de deporte por encima del tobillo y chaqueta de pana y ella unos pasos más atrás, muy sonriente, aunque hablando todo el rato por su teléfono móvil. Las imágenes que les mostramos en este reportaje, las primeras de Jude y Sienna juntos tras la crisis, recogen ese momento. Y ese esbozo de sonrisa que veíamos en la joven -se había llegado a derrumbar en plena sesión de la obra As you like it, que representa en el teatro- junto al actor, sus hijos, una nueva niñera y el perro, otra vez como una familia feliz, fue tomado como el primer síntoma de que la reconciliación estaba cerca.

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