Russell Crowe ofrece 9 millones de euros al empleado al que agredió para evitar 4 años de prisión

Russell Crowe está intentando cerrar un acuerdo financiero fuera de los tribunales con Néstor Estrada, el empleado de un hotel de Manhattan a quien el 6 de junio el actor australiano arrojó un teléfono a la cara en un arranque de ira al no poder contactar con su mujer, Danielle Spencer. La llamada, a buen seguro la más cara de su vida, puede costarle a Crowe la friolera de 9 millones de euros, la cifra que al parecer estiman oportuna sus abogados para que el agredido acceda a retirar la demanda y su cliente no vaya a la cárcel (el actor se podría enfrentar a cuatro años de prisión puesto).

Las cámaras de seguridad del hotel se convirtieron en fieles testigos de las acciones de Russell Crowe que después de arrojar el teléfono y en pleno ataque de ira tuvo que ser reducido por seis fornidos empleados de seguridad.

No es la primera mancha en el currículo del actor, cuyo expediente policial ya suma varios incidentes: hace algo menos de un año en pleno rodaje en Nueva York de Cinderella Man se lió a tortazos con su guardaespaldas,Mark Carroll, al que llegó incluso, en un ataque a lo Tyson, a morderle la oreja; durante una estancia en Londres se peleó en el baño de un lujoso restaurante con el millonario neozelandés Eric Watson, al parecer por una mujer. Y también en la capital británica protagonizó otro incidente tras recibir el Bafta por su interpretación en Gladiator. El realizador de la gala, emitida por televisión, cortó su discurso en mitad de los agradecimientos, lo que provocó un monumental enfado del actor con insultos y algún que otro forcejeo por medio.

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