Demi Moore: 'Tras mi separación me sentí vieja y abatida.No deseable'

En junio de 1998, lo que se suponía era una de las parejas más estables de la meca del cine, sorprendió a Hollywood y a todo el mundo con la noticia de su separación. Demi Moore y Bruce Willis, casados desde 1987 en Las Vegas y padres de tres hijas, Rummer, Scout y Tallulah, cerraban un capítulo de vida en común para tomar rumbos distintos. Fue un juez de Idaho quien les concedió el definitivo divorcio, en octubre de 2000, dando por terminado un cuento que siempre había dado la imagen de ser idílico.

Han pasado cinco años desde entonces y es ahora cuando Demi Moore ha reunido fuerzas para hablar abiertamente de los difíciles momentos que tuvo que vivir entonces. En una entrevista concedida a la revista Vogue de Francia, la actriz afirma que "se sintió vieja y abatida" tras la traumática ruptura con el padre de sus hijas. Desorientada y confusa por los acontecimientos, "este dolor me llevó a abandonar los escenarios", confiesa.

Una pausa en su carrera
En un momento en el que su carrera profesional estaba en lo más alto, compartía protagonismo con las grandes estrellas del momento y convertida en una de las mujeres mejor pagadas de Hollywood - llegó a cobrar hasta 12 millones de dólares por largometraje-, gracias a su papel en películas como Striptease, La teniente O’Neil o Algunos hombres buenos, donde Tom Cruise fue su compañero de reparto, Demi Moore no sólo dejó atrás más de diez años de matrimonio, sino que hizo un alto en su carrera. Los años le han hecho darse cuenta de los castillos de arena en los que vivía y comprender la realidad. Ella misma asegura haber entendido que "el cine no es lo que es, sino lo que hace".

La depresión
La que fue una de las actrices más atractivas del panorama internacional asegura que tras su separación llegó a verse a sí misma como "una persona no deseable". Sobre sus últimos años con Bruce Willis, la actriz explica que cayó en un profundo pozo oscuro ya que, según comenta, " había perdido una parte de mí aferrándome a una relación que ya no representaba un apoyo mutuo. Creo que, ante todo, tenía que volver a redescubrirme como mujer".

A pesar de la tristeza que invadía el corazón de Demi Moore, siempre ha tenido claro que la prioridad en su vida son sus hijas, por quienes ha procurado mantener una amigable relación con su padre. Fue su deseo de "ofrecerles una perspectiva más amplia que la industria del cine, para que comprendan que Hollywood no es la realidad", el que desencadenó que se mudaran a un tranquilo pueblo del estado de Idaho, donde han encontrado la estabilidad y el anonimato necesario para crecer como niñas normales.

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