'Cruise cross' sobre la alfombra roja

Mientras medio mundo intenta descifrar las claves del nuevo comportamiento de Tom Cruise, el otro medio sigue pendiente de sus extravagancias. Roma fue testigo del anuncio de su noviazgo con Katie hace dos meses y luego vino la gira europea de La guerra de los mundos, besos, abrazos y hasta pasos de baile a lo Ginger Rogers y Fred Astaire, sin olvidar, claro, el anuncio de un compromiso en tiempo meteórico que tuvo lugar en la Torre Eiffel de París y que el actor se encargó de difundir al contarlo durante la rueda de prensa.

Una vez en Estados Unidos, para el estreno de la película en casa, en concreto en el Teatro Chino de Hollywood, había que rizar el rizo. Así que manillar en mano y chirriando rueda, Tom llegó a la presentación en su moto Triumph Rocket III de 2.300 cc y su chica de paquete y recorrió la alfombra roja a todo gas ante el griterío de cientos de seguidores.

Un nuevo golpe de efecto para el rey de las taquillas, que sin embargo con bastante menos ímpetu ha sido recibido por los psiquiatras de Estados Unidos, que han tachado de "irresponsables" las declaraciones del actor en un programa de la NBC (también las hizo en España) en la que les tachaba de ‘pseudocientíficos’ y puso en tela de juicio el valor de los fármacos contra la depresión.

Por si no hubiera suficientes motivos para dar de qué hablar en Hollywood se comenta que Tom ha invitado a su ex mujer, Nicole Kidman, a su boda con Katie Holmes (no tienen fecha de boda aún pero esperan darse el ‘sí quiero’ antes de que finalice el año) con el fin de ofrecer a sus dos hijos, Isabella y Connor, un ambiente familiar de paz y armonía. Se desconoce, por supuesto, si Nicole estará dispuesta a ir al enlace.

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