Russell Crowe, alias Gladiator, arrestado en Nueva York

Russell Crowe no está viviendo uno de sus mejores momentos en Nueva York. Aunque se encuentra en la Gran Manzana para promocionar su última película, Cinderella Man, sus actuaciones "reales" durante esta visita han vuelto a recordar su papel más célebre, Gladiator. El actor ha sido acusado de asalto en segundo grado y de posesión de un arma (aunque el arma, en este caso, sea un sofisticado teléfono móvil). Todo esto hace que Russell Crowe se pueda enfrentar, en el juicio que se celebrará el próximo 14 de septiembre, a penas que pueden ascender nada menos que a cuatro años de cárcel.

... Y todo por una llamada
El espinoso asunto comenzó en la recepción de uno de los hoteles más exclusivos del SoHo, el hotel Mercer. Eran las cuatro de la madrugada y Russell Crowe no conseguía comunicarse con su mujer Danielle Spencer. Pidió ayuda al recepcionista. Aquí comienzan las versiones contradictorias. Según el trabajador del hotel, el actor, muy nervioso e iracundo, sin apenas mediar palabra, le arrojó a la cara su teléfono móvil. De hecho, el recepcionista acudió al hospital donde le trataron de lesiones leves. La portavoz de Russell Crowe negó que el actor hubiera agredido al trabajador. Según ella, sí es cierto que el actor perdió los estribos por no poder comunicar con su esposa (en una rueda de prensa celebrada dos días antes, aseguró que echaba mucho de menos a su mujer y a su hijo Charles), pero el teléfono lo lanzó contra una pared y no contra el rostro del empleado.

Gladiator ataca de nuevo
No es la primera vez que Russell Crowe se ve envuelto en un asunto similar, en el que su mal genio y carácter implacable le juegan una mala pasada. 2002 no fue un año especialmente bueno para él, en este sentido. De hecho, durante los Bafta, los prestigiosos premios del cine británico, reconoció haberse comportado de manera abusiva contra un productor de televisión. Además, protagonizó un enfrentamiento con un empresario neocelandés en un restaurante de Londres.

Hasta el 14 de septiembre no se celebrará el juicio. Y Russell Crowe deberá tratar de dominar sus arranques de mal genio. Porque, sino, los hoteles del mundo entero le van a nombrar personaje non grato en sus instalaciones, tal como ocurrió en el Mercer de Nueva York, donde los empleados se apresuraron a sacar de las habitaciones las pertenencias del actor y a invitarle, de manera contundente, a abandonar su establecimiento.

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