Paz Vega, la otra española que también triunfa en Hollywood

Con Lucía y el sexo le llegó el éxito. Después vino Hable con ella, de Almodóvar; luego, Carmen, y últimamente, Spanglish, la película que le ha abierto las puertas de la Meca del Cine. Nos referimos a Paz Vega, espectacular en las fotos de este reportaje. Habla ahora la actriz, quien por nada del mundo renuncia a dejar España. Al menos, eso es lo que ahora mantiene. Habrá que esperar por si la llamada de América se vuelve finalmente irresistible.
¿Qué le parece ser el nuevo 'sex-symbol' español en Estados Unidos?
—En España, la gente me conoce por Lucía y el sexo, pero con Spanglish, como no llevo ropa 'sexy', va a cambiar de opinión. ¡Yo no soy un 'sex-symbol'!
Hace unos años, usted no tenía muchas ganas de trabajar en Estados Unidos. ¿Por qué ha cambiado de opinión?
—Dije sólo que, si se presentara la oportunidad, lo haría; pero ésa no era mi ambición primera. Yo no vivo en el sueño hollywoodiense. Si eso llega, tanto mejor. La prueba es que es Hollywood quien ha venido a mí. ¡Y prefiero que haya sido así!
¿Quiere en adelante proseguir su conquista de América?
—Sí, me gustaría trabajar aquí más a menudo. Hollywood abre una carrera y rompe fronteras. Me ha gustado esta aventura de Spanglish. No sé dónde va a llevarme, pero avanzo y me siento preparada. Tengo ganas de hacer buenas películas y de participar en historias interesantes. Sólo que no quiero cambiar de vida por Hollywood: necesito a mi familia, a mi marido… Estoy atada a mis raíces y nada me separará de ellas. Hoy, estoy segura de que todo es posible. Rodar aquí y volver a vivir en casa, en España.
'Al principio fue terrible'
¿Cómo llegó a la aventura de Spanglish?
—James L. Brooks, el director, hizo un gran 'casting': vio a Penélope Cruz, a actrices italianas más o menos conocidas… Mi personaje, Flor, debía ser latina. Un día, en una sesión fotográfica, alguien me pidió que hiciera un 'casting'. Mi marido me hizo grabar un vídeo que yo envié. Una semana después, Brooks quiso que nos reuniéramos. Volé a Los Angeles sólo para un fin de semana, ya que en aquel momento trabajaba en España,¡y conseguí el papel!
Usted tuvo que aprender inglés para el filme. ¿No fue demasiado duro?
—Al principio fue terrible. Yo no hablaba una palabra de inglés. Nunca había vivido en América, y sólo había pasado allí algunas vacaciones. Estudié este idioma en el colegio tres años, pero jamás lo practiqué. Además, no conocía en absoluto esas grandes ciudades, como Los Angeles. Me perdía continuamente, ¡era una aventura! Ni siquiera sabía encargar la cena en el hotel, no entendía nada del menú. En el fondo, tenía ganas de estar allí por la película. Pero mi inglés todavía está lejos de ser perfecto.

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