Brigitte Nielsen, ex mujer de Silvester Stallone, se ha casado por sexta vez con un camarero italiano quince años más joven

Por entonces, la actriz ya tenía un hijo llamado Julián, que ahora tiene veintiún años, nacido de su primer marido, el músico danés Kasper Winding. Su segundo hijo, Killian, vino al mundo en 1989, cuando estaba manteniendo una relación sentimental con el jugador de fútbol estadounidense Mark Gastineau.

‘Los divorcios pueden ser feos’
Su tercer marido fue el productor de vídeo británico Sebastian Copeland. ‘Mi matrimonio con Sebastian fue un error total —contó después—. Me casé demasiado rápido, y en parte, me arrepiento de ello, porque los matrimonios que no funcionan acaban en divorcio, y los divorcios pueden ser feos’.

El cuarto marido de Nielsen fue el piloto italiano Raoul, con quien tuvo otros dos hijos, Douglas Aarón y Raoul, Jr., Ayrton, nacidos en 1993 y 1994, respectivamente. ‘Antes me casaba cuando me enamoraba —comentó a ¡HOLA! en una ocasión Brigitte—, pero creo que inconscientemente estaba buscando un padre. La inseguridad durante mi juventud me llevó a cometer muchos errores’.

Brigitte Nielsen es una gran luchadora. Por encima del retrato visible de una mujer fuerte, casi hercúlea, que un día fascinó y llevó el anillo de boda del mismísimo Silvester Stallone —cuando Stallone era Stallone—, en el fondo de su apabullante arquitectura late el corazón de una romántica. Lo ha sido todo en la vida, en su intensa vida, desde modelo hasta presentadora de televisión, cantante incluso, con éxito discutible lógicamente, protagonista de seriales, contadora de historias, de todo un poco. A veces de todo un mucho, como un gran escaparate semivacío. Brigitte, «la otra Brigitte», como en su día se la llamó —después de la Bardot—, fue un monstruo mediático, una gran protagonista. A ¡HOLA!, que la sigue desde que irrumpió en el mundo de la fama, le contó en su día allí por donde anduvo en la luz y en la sombra, caminando por el Rodeo de Hollywood, como un suceso nuevo y deslumbrante. Pero siempre era, y es, como una hermosa pantera con el corazón de un jilguero, tan fuerte, pero tan frágil. Tal vez, una ganadora por fuera, pero una perdedora por dentro.

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