Una semana después de asistir a la ceremonia de los Oscar (por cierto ya se baraja la fecha de la próxima edición, que podría retrasarse hasta el 5 de marzo para evitar que coincida con la clausura de los Juegos Olímpicos de invierno), Renée Zellweger apareció radiante en una entrega de premios en Nueva York. La actriz, en cuyo cuerpo no se vislumbra ni uno de los kilos que tuvo que engordar para su papel de Bridget Jones, sorprendió a todos con un nuevo cambio de imagen. Acostumbrados a verla rubia, hace unos meses dio un giro radical a su aspecto tiñéndose de morena -la primera vez que se la vio fue en el estreno de El espantatiburones, y ahora, desafiando a las camaleónicas Madonna y Cher, la actriz se ha reinventado una vez atreviéndose con el pelo rojo.

Sus cambios de imagen parecen coincidir con el vaivén de su vida sentimental. El primer cambio de look llegó al mismo tiempo que su ruptura con el músico Jack White el pasado otoño, mientras que el nuevo viene acompañado por los rumores de romance con el músico irlandés Damien Rice. Los representantes de la actriz han desmentido su nuevo noviazgo, pero ella misma ha confesado que la relación con Jack White, al que conoció durante el rodaje de Could Mountain le ha dejado huella: "No he tenido novio desde septiembre. Aún abrigo ciertos sentimientos y no cambian simplemente porque la relación haya cambiado", afirmó recientemente en una revista estadounidense.

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