Madres e hijos: la fuerza del cariño

Sus ojos brillan llenos de orgullo, la luz que desprende la fama y éxito de sus hijos. A ellas pertenece, de hecho, parte de su belleza, también de su talento, en muchos casos heredado, y como no, todo su cariño. Por ellos se ha preocupado de pequeños, han estado a su lado en el colegio, en los difíciles años de la adolescencia, y han seguido sus primeros pasos en los difíciles mundos que han elegido como profesión: el cine, la música o la moda.
Ahora presumen de aquello que quizá un día vieron con temor, y participan del éxito de sus hijos caminando unidos de la mano, por múltiples alfombras rojas a través de las que se dirigen al estrellato. Pero ante todo, son madres, y están ahí cuando se las necesita, cuando hay que dar un consejo, porque el cariño es incondicional, no tiene preguntas, barreras o cortapisas. Y el orgullo es mutuo.

Nicole Kidman, por ejemplo, cuenta en todo momento con el cálido abrazo de Janelle, con quien suele acudir a numerosos actos sociales de la mano, segura porque ella está a su lado. Enfermera, de profesión, Janelle, que hace unos años superó con valentía un cáncer de mama, pudo compartir desde las primeras filas del Kodak Theatre la alegría de su hija al ganar el Oscar hace dos años por Las horas. Junto a ella estuvo en su boda con Tom Cruise, y fue el hombro en el que lloró Nicole tras su ruptura matrimonial.

También Gerda, la madre de Charlize Theron pudo ver a su hija llorar de alegría con una estatuilla en mano mientras ésta se la dedicaba desde el escenario. Ella fue, de hecho, quien empujó a Charlize a ser actriz después del trágico acontecimiento -Gerda mató a su marido en defensa propia y fue absuelta- que las unió como uña y carne.

Y también en los Oscar vivió Gwyneth Paltrow su mejor momento con sus progenitores, Blythe y Bruce. Hoy, y desde hace dos años, la actriz llora aún la muerte de su padre.

La relación entre Beyoncé Knowles y su madre, Tina, pasa incluso por el campo profesional ya que ambas se han asociado en una nueva marca de ropa, y Leonardo DiCaprio soprendió a la suya, Irmelin, de origen alemán, comprándole una casa en Malibú, al lado de la suya, por el día de la madre.

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