Julia Roberts fotografiada por primera vez con sus mellizos

Julia Roberts es una nueva mujer. Sus ojos desprenden un brillo especial y su sonrisa, tantas veces alabada durante sus años de carrera cinematográfica, es hoy más franca, sincera y especial que nunca. Y no puede haber un motivo más poderoso causante de su felicidad. La actriz más admirada de Hollywood, la actriz que ha protagonizado decenas de películas de éxito, la actriz que ganó un Oscar por su interpretación en "Erin Brockovich" se aleja de las pantallas para, fuera de cualquier ficción, interpretar en la realidad el mejor papel de su vida: el de madre. Julia Roberts se asoma a las páginas de nuestra revista fotografiada por primera vez -su marido es quien está detrás de la cámara- con sus mellizos, Phinnaeus Walter y Hezel Patricia, en brazos consciente de que su mayor sueño se ha cumplido.

Quería formar una familia
Porque Julia había expresado su deseo de formar una familia desde el mismo momento de su boda con el cámara Dannny Moder en julio de 2002 en su rancho de Taos (Nuevo México), precisamente donde ahora ha encontrado la tranquilidad necesaria para vivir con intensidad su nueva condición y dedicarle todo su tiempo a los pequeños. Allí, además, asiste regularmente a clases de Pilates para recuperar la forma física después del parto mientras su marido reparto el tiempo a caballo entre el rancho y Los Ángeles, ya que actualmente está trabajando en la nueva película de Jennifer Aniston, "Friends with money".

Fue el pasado 28 de noviembre, cuando Julia y Danny dejaron de ser dos para convertirse en una familia. Ese día vinieron al mundo los mellizos en el hospital de Cedars-Sinaí de Los Ángeles, con algunas semanas de antelación, por lo que tuvieron que permanecer en centro médico unos días. El 6 de diciembre llegaban a casa. La prisa de los bebés por conocer el mundo habían tenido a la novia de América en reposo absoluto desde finales de octubre, cuando tuvo que ser ingresada con un aviso de parto prematuro, impidiéndola participar en las campañas de promoción de las dos películas que aún tenía pendientes de estreno, Closer y Ocean’s Twelve. No obstante, Julia había intentado suplir su ausencias en los estrenos de Hollywood concediendo entrevistas telefónicas. En una de ellas, y aún sin sospechar que vería la cara de sus hijos antes de finalizar el año, comentó exultante: "los bebés son enormes, son biónicos, es bastante sorprendente. Mi estómago es enorme y según va haciéndose más grande, más pequeño parece mi trasero, así que estoy disfrutando de este momento".

Poco antes, la actriz había acudido al programa de su gran amiga Oprah Winfrey, momento en el que abandonó su particular retiro alejada del centro de atención para compartir con los espectadores la felicidad de su dulce espera, un gesto que ha vuelto a repetir hace escasos días cuando permitió que se emitieran en el mismo espacio televisivo varias imágenes de ella con sus hijos y escribió una emotiva carta nacida desde el corazón donde describe la oleada de sentimientos que la invaden a cada instante: "Querida amiga, las cosas por aquí van estupendamente. Está nevando mientras te escribo. Precioso. Como ya habrás oído, el 28 de noviembre duplicamos la ciudadanía de nuestra familia y la vida se ha hecho más reconocible de lo que fuera nunca. Oh, Oprah, los bebés son asombrosos. La forma en que te miran fijamente a los ojos, sus exuberantes sonrisas, la forma en que comienzan cada día, cálidos y soñolientos, oliendo a promesa.

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