Penélope Cruz convocó a sus amigos para recaudar fondos a favor de los huérfanos del "tsunami"

Al final, Penélope nos pide:
—Quiero decir algo que me gustaría que publicarais sin que os dé reparo ni pudor: vuestra revista, ¡HOLA¡, ha hecho la mayor aportación de esta noche. Eduardo Sánchez Junco ha estado aquí y me parece una persona muy generosa.

Crónica de la fiesta
Si las estrellas son frías, nítidas y lejanas, recientemente en Madrid desafiaron todas las leyes del Universo. Nuestras estrellas patrias, con Penélope Cruz a la cabeza, mostraron su lado más cercano, más cálido y humano. Fue en una fiesta, pero muy atípica. No se exigía etiqueta, no había lujosos preparativos y no se invitaba a una cena opípara. Nada de lo que es habitual (en ellos). Pero eso sí, había un riguroso protocolo de entrada, una condición «sine qua non» para atravesar el umbral: llevar un cheque a nombre de UNICEF. Y es que a nuestra actriz más internacional se le ocurrió una brillante idea: organizar una fiesta en ayuda de los damnificados por el «tsunami». A la reunión, con la que también colaboró ¡HOLA!, acudió todo un elenco de personalidades del mundo del espectáculo. Todos arrimaron el hombro.

Como buena anfitriona, Penélope llegó al lugar elegido para la convocatoria con horas de antelación, para ultimar detalles. Y como no era plan de abanderar una causa benéfica con un diseño de alta costura, Penélope eligió unos vaqueros, que combinó con una chaqueta dorada de Chanel. Supervisó personalmente todos los preparativos. Todo listo. Sólo faltaban los invitados que, formando parte del mundo del espectáculo, ya se sabe que se hacen esperar más que Ronaldo para pasar por el altar.

Abrió el fuego de estrellas Mónica Cruz y, en seguida, llegó su gran amiga Goya Toledo, con una original combinación: un vestido de Chanel negro por encima de unos vaqueros. Que nadie trate de imitarla en casa; es un modelo sólo apto para especialistas. Acto seguido atravesaron el umbral Maribel Verdú y Antonio Resines. La familia de «Los Serrano» fue creciendo también con la llegada de Jesús Bonilla y Belén Rueda, que no paró de recibir felicitaciones. En el goteo de famosos vimos a Miguel Bosé, Mercedes Milá, Bibiana Fernández o a Santiago Segura, que ya ha engordado más de lo que debía para volver a interpretar a Torrente. Exigencias del guión hacen que Segura tenga cada día más que ver con Renée Zellweger y su «Bridget Jones», salvando los abismos, claro.

El capítulo de modelos lo encabezó Cameron (antes modelo y ahora profesor de Ayurkeda), novio de Almudena Fernández. Eugenia Silva, con unos vaqueros y una camisa (con cualquier cosita que se ponga...), estaba muy afectada, ya que en entre los desaparecidos del maremoto se encuentra su gran amigo, el fotógrafo Fernando Bengoechea.
Penélope estaba emocionada: había reunido a todos sus amigos y a su familia al completo: a su madre, Encarna Sánchez; a su padre, Eduardo Cruz, acompañado por su novia, Carmen, y a sus hermanos. En su primera salida a un acto social desde hace dos años, Aitana Sánchez-Gijón acudió con su pareja, Papín Licadamo. Con cambio de «look» apareció Pilar López de Ayala. La actriz eligió una mezcla de ropa un tanto ecléctica y melena corta («no son exigencias del guión»), y nos comentó que entre sus planes no se encuentra triunfar al otro lado del charco: «Tengo la oportunidad de irme cuando me dé la gana, pero triunfar en Hollywood no es una meta para mí. Para eso hay que tener muchas ganas», dijo.

En definitiva, muchas estrellas que brillaron con todo su fulgor en un éxito de fiesta, que aunque fuera benéfica no implica que fuera un muermo.

Para colaborar puede hacer su donativo en la cuenta: 0182/7589/91/0201511520.

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