Australia dio a luz unas botas con aire esquimal en los años setenta. Los surferos encontraron en ellas una solución para calentar sus pies, tras horas de entrenamiento en las frías aguas del Atlántico. Por aquellos años nadie se atrevía a vestir estas botas, más que en la estricta intimidad de los compañeros de fatigas y olas. Hoy, treinta años después de aquel nacimiento, a este calzado sólo le falta pisar la alfombra roja que conduce a los Oscar... pero todo se andará.

El salto a California
Parece ser que en un principio estas botas se fabricaban con piel de cordero por el efecto térmico que producía. No fue hasta los noventa que los surferos de California exportaron la idea y se atrevieron a calzarlas en Estados Unidos. En la Gran Manzana, ciudad donde nacen las tendencias, se comenzó a vislumbrar a más de una "víctima de la moda" con sus botas esquimales marrones (ahora las exigencias de la temporada piden colores más naïf, como el rosa o el azul). No faltó más que verlas asomar en la pequeña pantalla, en series tan importantes como Sexo en Nueva York, para convertirlas en las heroínas de las dos últimas temporadas.

Pies de estrella
A partir de ese momento, ningún famoso quiso renunciar a su comodidad. Modelos como Elle MacPherson o Kate Moss las llevaron sin perder un ápice de glamour. Hollywood hizo de ellas su mejor aliado para los días de descanso. Y la retahíla de estrellas afines a esta tendencia ha engrosado: si Daryl Hannah fue una de las pioneras; a ella ha seguido una larga lista de nombres: de Julia Roberts a Drew Barrymore o Kate Kudson, sin olvidar a Cameron Díaz o Jennifer López, todas ellas han sentido la verdad térmica de este calzado de las antípodas.

Ellos no fueron menos. Marlon Brando creó escuela, seguido de cerca por Leonardo DiCaprio o Brad Pitt. Pero a este calzado aún le queda mucho viaje. A España llegaron gracias a Paulina Rubio; o, tal vez, a actriz más internacional, Penélope Cruz. A estas botas que parecen recién salidas del Polo Norte se las empieza a deber mucho: por una vez, la moda no es sinónimo de pasar frío en los crudos inviernos. Por una vez, la moda es sinónimo de calor. Y las estrellas sonríen con ellas.

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