Antonio Banderas y Melanie Griffith, en el cumpleaños de Tippi Hedren, madre de la actriz

Melanie Griffith y Antonio Banderas organizaron una fiesta en su casa de Los Ángeles para celebrar el setenta y cinco cumpleaños de Tippi Hedren, madre de la actriz. El matrimonio organizó la reunión con absoluta discreción, con el fin de que resultase una gran sorpresa para la inolvidable protagonista de Los Pájaros, y para ello, al parecer, se pusieron en contacto con los invitados a través de fax o por correo electrónico indicándoles la fecha, el lugar y la hora en la que tendría lugar el evento.

Tippi, que reside a cuarenta y cinco minutos de la ciudad, en la reserva de Shambala, fundada por ella, donde se ocupa del cuidado de más de 70 animales, se encontró con una gran fiesta, en la que primó la decoración con flores rojas - curiosamente, la homenajeada lucía un vestido estampado también de flores de varios colores -, las velas y una original casada de chocolate fundido, además de la gran tarta de cumpleaños.

En un día tan especial, la madre de Melanie contó con la presencia de algunos de sus amigos más cercanos y con el cariño de toda su familia, ya que, además de Antonio y Melanie, estaban sus nietos: Stella del Carmen, de ocho años; Alexander, de diecinueve; nacido del matrimonio de Melanie y Steve Bauer, y Dakota, de quince, la hija que la protagonista de Armas de mujer tuvo con Don Johnson. No faltaron a la cita su prometido, el doctor Martin Dinnes, así como Clay y Tracy, hermanos de Melanie por parte de padre (nacidos de una relación posterior a la ruptura de Peter Griffith y Tippi Hedren), y fue esta última quien se encargó de preparar algunos de los aperitivos que se sirvieron a base "sushi" japonés.

No hubo regalos, ya que la protagonista del cumpleaños prefirió que el dinero se emplease en donaciones a la reserva de Shambala, en cantidades que oscilaban entre los 75 y los 75.000 dólares, teniendo en cuenta que precisamente setenta y cinco son los años que ha cumplido. "Soy muy feliz aquí. No podría imaginarme en ningún otro lugar. Me encanta ver a los animales, me encanta conocer la personalidad de cada uno de ellos y oírles rugir. Es una vida verdaderamente mágica. Ya sé que, en términos económicos, es muy difícil mantener esto y lograr que siga adelante, pero no lo cambiaría por nada", afirma Tippi Hedren en una reciente entrevista publicada en la revista Hola.

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