Paul Newman cumple 80 años

"Aún tengo muchos proyectos"
Desde aquellos gloriosos años cincuenta, en los que se codeó con las grandes estrellas, hasta la actualidad, Paul Newman ha sido una referencia constante en el Séptimo Arte. Ha tocado todos los palos de la interpretación. Ha sido villano y noble; gánster y testigo; jugador y prisionero; pistolero y abogado alcoholizado.

Ha estado delante y detrás de las cámaras (como director rodó el impactante filme, en honor a su hijo fallecido, Harry e hijo. Ha realizado duetos inolvidables con Robert Redford; y ha enamorado, bien entrados los setenta años a Susan Saradon, en Al caer el sol. No le ha faltado tiempo para comprometerse con causas humanitarias (en 1994 ganó el prestigioso Oscar Jean Hersholt por sus numerosas muestras de solidaridad), ni para convertirse en un empresario de prestigio que dona todos los beneficios a esas causas de las que se siente tan orgulloso. Paul Newman en ocasiones piensa con nostalgia que las generaciones más jóvenes le conocen más porque su fotografía aparece en sus salsas favoritas (el actor lanzó en los ochenta una compañía de productos alimenticios llamado Newman’s Own) que por sus películas. No le importa. Gracias a estos negocios, el actor ha donado más de cien millones de dólares a distintas ONG.

Sigue trabajando en el cine como sigue compitiendo en las pistas. Ahora, y tal vez como regalo de cumpleaños de la industria cinematográfica, Paul Newman ha podido combinar sus dos pasiones en un proyecto: está poniendo voz en una nueva película de animación Cars. "Me he divertido mucho poniéndole voz humana a un coche". Y continúa infatigable: "Mientras sea capaz de entrar y salir del coche de carreras sin necesidad de ayuda, seguiré sentándome al volante". Toda una declaración de principios.

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