No le gusta que le califiquen de leyenda. Que él está bien vivo y apenas tiene -bromea-treinta años: "A los cincuenta comencé a sentirme un verdadero actor y no un simple chico con ojos azules. Ahora me siento como si tuviera treinta años y estoy embarcado en muchos proyectos". El siglo XXI no le ha pillado desprevenido. A él la velocidad le subyuga (la Fórmula 1, además del cine, es su gran pasión, y son las pasiones las que le han aliviado de los golpes que le ha dado la vida, como la muerte por sobredosis, en 1978, de su único hijo, Scott). La resistencia es su mejor baza: Paul Newman lleva cinco décadas regalando interpretación, belleza y honestidad al Séptimo Arte. Apenas quedan unos días para que cumpla ochenta años (nació el 26 de enero de 1925 en Ohio) y el hombre más sexy del mundo, como muchos le han denominado a lo largo de su carrera, sigue derrochando chispas de vitalidad e inteligencia que parten de esos ojos azules que no son más que la prueba evidente de su grandeza.

"Elizabeth Taylor, la última gran diva" Hollywood le dio la bienvenida tras su paso por Broadway. Trabajó en Picnic, aunque el director de escena se negó a darle el papel protagonista (el que interpretó años más tarde, en la versión cinematográfica, William Holden). No le parecía al director teatral que el físico de Newman fuese lo suficientemente sensual para un papel varonil y arrogante. Paul Newman trabajó con ahínco este aspecto. Acudió al Actor’s Studio y se rodeó de actores con garra, de hombres que le mostraron cómo seducir a la cámara y a las féminas de medio mundo. Entre ellos, Marlon Brando y James Dean. Buena escuela de rebeldes sin causa para un Paul Newman inseguro que realizó su primera película en 1955, El cáliz de plata, junto a Virginia Mayo (quien, en los pasados días murió a los 84 años de edad). El actor, años después, al saber que este largometraje histórico se iba a reponer, no dudó en publicar un anuncio en los periódicos declarando que aquella película no era más que un error de su juventud y declinando toda responsabilidad "sobre esta abominable producción".

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