Paz Vega y Orson Salazar, posan juntos por primera vez

Después de la aceptación de los medios y el público en Estados Unidos, ¿te sientes ya estrella?
—Para nada. Yo conozco la realidad de mi trabajo, lo que la gente no ve en la pantalla. Te garantizo que lo único «glamouroso» en mi trabajo es lo que se ve desde fuera. Para mí, una estrella es Donald Trump, o una niña de papá..., pero no es mi caso. Yo soy una trabajadora. Quizá hay gente que me considera una estrella por la fama que acompaña a veces el trabajo de los actores, pero no, definitivamente, yo no me considero una estrella.

'La fama no me ha cambiado'
Sinceramente, ¿qué crees que te trajo hasta aquí, la suerte o el talento?
—Las dos cosas. Es una combinación de suerte y talento. Sería injusto decir que no he tenido mucha suerte con mi trabajo. También hay que saber aprovechar las oportunidades cuando te pasan por delante, como ahora. Ahí sí soy buena. Si el tren de la oportunidad pasa delante de mí, yo me subo y no me bajo. Es cierto que muchas veces he estado en el lugar oportuno en el momento justo. Tengo una estrella que no sé de dónde me viene. Creo que es un gran ángel que hay en el cielo, y que es mi abuelita —piensa un segundo, recuerda algo y continúa—. Ahora, también mi abuelo... Ellos me protegen y me ayudan desde arriba. Me dan un aura especial. Están ahí. Les siento.
¿Qué te da Hollywood y qué te quita?
—Aún no estoy segura... Apenas estoy aterrizando. Desde luego, tiempo de estar en mi casa y con mi familia. Y, sí, me ha dado una proyección internacional enorme y la posibilidad de aprender un idioma, pero aún estoy en uno de los primeros peldaños, aún es muy pronto para saberlo realmente.
¿La fama cambia a las personas?
—Más que la persona cambie, creo que cambian las personas que hay a tu alrededor, porque ellos cambian la percepción que tienen de ti. No es que uno cambie, sino que la gente te cambia, porque te ve diferente y tú reaccionas ante eso.
¿La fama te ha cambiado a ti?
—No, yo no siento que haya cambiado.
Salud, dinero y amor... ¿Qué orden tienen en tus prioridades?
—Salud, primero, para disfrutar de todo lo demás... Por supuesto, el amor, porque al final del día es lo único que te queda. El dinero va en último lugar. Es necesario, pero no es importante. Puedes estar inundado de cosas materiales, pero si al final del día no te sientes arropado por tu pareja, por tu gente, no tienes nada. Nunca elegiría en mi vida un palacio de cristal en soledad. Antes preferiría una chabola, pero rodeada del cariño de los míos.

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