Paz Vega: 'Me quiero casar por la Iglesia porque soy católica y tengo fe en Dios'.

Vini, vidi, vinci»: esa es la realidad americana de Paz Vega después del estreno de 'Spanglish', su primera película en Estados Unidos. Esta clásica belleza andaluza, de talento indiscutible y mirada profunda, ha extendido con éxito sus alas y se ha convertido en la segunda actriz española en conquistar Hollywood, de cuyo firmamento de estrellas forma ya parte, por méritos propios, desde hace algún tiempo, Penélope Cruz.
Los críticos americanos más exigentes hablan de Paz con admiración, diciendo que ella roba el protagonismo de «Spanglish », que es el alma de la historia y que cuando se sale del cine, lo que se lleva en la mente es su cara.

Después de una agotadora campaña de promoción por Norteamérica, Paz y Orson, que se casaron civilmente en la primavera de 2002 en Venezuela, descansan unos días en el Sur de Florida antes de emprender la gira mundial para promocionar el filme. Y ha sido precisamente en este lugar donde el matrimonio ha posado por primera vez en un reportaje.

Paz, ¿te imaginaste alguna vez en la alfombra roja de la meca del cine? ¿Soñaste alguna vez con llegar tan alto en tu carrera?
—Realmente, ni era un sueño ni era una meta. Ha sido, más bien, una consecuencia lógica de mi trabajo como actriz hasta el momento, aunque me ha llegado muy pronto, incluso temprano, diría yo, porque me hubiera gustado haber estado más preparada, por ejemplo, con el inglés, pero me llegó de sopetón y tuve que aprovechar la oportunidad.

Yo soy una trabajadora
Entras al estreno de tu primera película americana y se apagan las luces. ¿Qué sientes cuando ves tu nombre escrito en la pantalla?
—Parece muy emocionante desde fuera, pero, una vez eres parte del engranaje, todo el «glamour» y el sentimentalismo quedan fuera. Yo ahí no los veo. Es trabajo. Estás ahí sentada, pensando en miles de cosas, en lo que costó sacar aquella escena adelante, en lo que tuviste que madrugar, en el frío que pasaste...
¿Te sentiste arropada en un día tan señalado?
—Sí, me sentí muy querida. Para mí, el lujo de ese estreno fue que toda mi familia viajara desde Madrid para acompañarme. Fue muy emocionante. Era la primera vez que visitaban Estados Unidos. Llegaron tres días antes y Orson y yo les llevamos a conocer Los Angeles. Rafael Amargo y otros amigos también volaron hasta L. A. para estar conmigo.
¿Hay alguna anécdota del estreno que recuerdes con cariño?
—Quizá, la diferencia entre los españoles y los americanos al expresar sus emociones... Después de atravesar la alfombra roja estábamos en el «hall» armando escándalo, bailando, las risas, el tono de voz con el que hablamos los españoles, más alto que nadie; en fin, ese punto de espontaneidad que llevamos en el cuerpo, que a los americanos les sorprende y, en el fondo, les encanta.
Nosotros, como que le quitábamos hierro al asunto del estreno. También me encantó ver a mi padre llevándose fenomenal con Jack Nicholson, y sin hablar ni gota de inglés.

Más sobre: