Jennifer López, protagonista de ¿Bailamos? junto Richard Gere

El motivo de su felicidad no es difícil de adivinar. Un paso al frente, Marc Anthony, sensación de la música latina y, desde junio, marido de Jennifer. Como todos sabemos, no es precisamente su primer matrimonio. Si quieren sacar la calculadora, es el tercero; eso,sin contar su compromiso con Ben Affleck. Pero esta vez está enfocando las cosas de una forma algo distinta. A sus treinta y cinco años, también mencionó recientemente su deseo de ser madre.
¿Qué es lo más importante para usted?
—Para mí no hay nada más importante que la familia —reveló—. Tengo la sensación de que será el proyecto más importante.
Ahora añade en voz baja, pero con firmeza:
—Durante un tiempo me he dedicado a buscar el equilibrio adecuado, porque siempre me he centrado tanto en el trabajo y me ha apasionado tanto mi carrera, que nunca me sentía realmente equilibrada en la vida privada. No es que no haya dedicado tiempo a las relaciones, pero nunca eran lo suficientemente equilibradas como para sentirme bien. Yo encajaba, pero nunca llegué a pensar: «Quiero que esto sea lo bastante importante como para invertir suficiente energía en ello como hago con el trabajo ». El resultado era que siempre me sentía sobrecargada de trabajo y con poco tiempo para la familia y las relaciones. Pero he estado trabajando en ello un tiempo y creo que ahora he mejorado mucho.

Cuando todo estaba fuera de control
Y algo que ha aprendido, añade rápidamente, es que esta vez, y especialmente tras el gigantesco circo mediático en el que se convirtió su relación con Ben Affleck, habrá ciertos aspectos de su vida privada que quedarán en la intimidad.

Pero de los fracasos también se aprende...
—He aprendido a ser más reservada que antes. Siempre mostraba cierta actitud por ser una celebridad: no me importaba lo que ocurriera, no pensaba echarme atrás en la vida. Iba a salir a comprar y a dar un paseo sin permitir que nadie me convirtiera en una extraña reclusa que vivía en su casa con un turbante en la cabeza y retratos suyos por las paredes. Iba a vivir la vida como una persona normal, ¿no?
Bueno —se detiene y suspira, y no hace falta ser clarividente para adivinar exactamente en qué aspecto de su vida del año pasado está pensando—, a la gente, digámoslo así, le fascinaban ciertas cosas que estaban ocurriendo. Se convirtió en algo muy duro y empezó a invadir mi vida. Tenía la sensación de que todo estaba un poco fuera de control y no me resultaba agradable. Pero aprendes sobre la marcha y he ido solucionándolo. Me tomo con sentido del humor lo de ser famosa desde hace muchos años. Pero también es cierto que sólo se vive una vez y no quiero compartir ciertas cosas, porque sé que si lo hago tendrá repercusiones en mi vida personal, que no estoy dispuesta a sacrificar. He decidido hacer todo lo que es sagrado para mí, sagrado e intocable.

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