Su exhuberancia y sensual mirada la convirtieron en todo un símbolo sexual en la década de los noventa. Aunque han pasado ya doce años desde que deslumbrara a los espectadores en la trama de Instinto Básico, a sus 46 años sigue siendo el centro de atención en los actos sociales que, de nuevo, frecuenta.

Su vida ha dado un giro radical desde que en 2001 superara un derrame cerebral, que, lejos de asustarla, le ha abierto nuevos horizontes. La nueva Sharon se plantea su nueva vida sola, tras su divorcio del editor periodístico Phil Bronstein a finales de marzo de este año. Contratiempos que parecen haberla hecho renacer a una espléndida madurez, que dedica por entero a su hijo adoptivo de cuatro años Roan.

Deslumbrante en Nueva York
Radiante, con una amplia sonrisa y tan bella o incluso más que de costumbre, Sharon Stone apareció en la gala de entrega de premios de la Fundación Grace Kelly, en Nueva York. Su excelente figura se insinuaba bajo un vestido blanco de corte sirena y con un escote atrevido, que supo lucir con gran elegancia. Pendientes y brazalete completaban la imagen de una mujer que afronta nuevos retos y que ‘ya no está segura de querer seguir siendo actriz’, tal y como confesó en una entrevista.

Sus ganas de explorar nuevos horizontes han hecho que se interese por la composición de música para el cine o la participación en un show de Broadway. Aunque la tentación de volver a enamorar al público desde la gran pantalla, la ha llevado a ser la mala de Catwoman y a enfundarse de nuevo en la piel de Catherine Tramell, la misteriosa e insinuante protagonista de Instinto Básico, en la próxima secuela del filme.

La artista se confiesa curiosa por saber ‘hacia dónde se dirige su vida’ y asegura estar ‘en el mejor momento de esta’. Desde luego, viendo estas imágenes nadie lo duda.

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