Kirstie Alley, de Cheers: 'Prefiero que me sobren 25 kilos a jugarme la salud'

En el interior de la amplia pero acogedora casa de campo de Kirstie Alley en Maine —que tiene una estatua de una langosta de casi metro y medio de altura en el jardín delantero—, la anfitriona muestra su amor por sus amigos y su familia haciendo panecillos con salsa de salchichas, pollo con tallarines y tarta de manzana (que "está para morirse", dice). Este día, sin embargo, ofrece una selección de postres de una pastelería local: —A tu elección —informa Alley a un visitante—. Tenemos este bollo, que es como de vainilla con un ligero sabor a limón. O este pastel de ciruelas y arándanos. O también puedes tomar ambos. Eso es lo maravilloso de estar en casa de una persona gorda.

Si les parece extraño oír a una actriz referirse a sí misma con la palabra más fea de Hollywood ("gorda"), considérenlo como el acto supremo de rebeldía de Alley. Esta mujer, que logró la fama con la serie Cheers a finales de los años ochenta, sacando partido a sus ojos seductores y su cuerpo explosivo, se encuentra ahora tan a gusto con su peso actual de 92 kilos. A finales de julio anunció sus planes para una nueva serie por cable, de la que se ha hablado mucho y que se llamará Fat catres ("Actriz gorda").

Ahora, tras varios años de silencio, mientras la prensa sensacionalista comentaba obsesivamente su peso, Alley, con su franqueza habitual, está dispuesta por fin a dejar las cosas claras en esta entrevista. "Lo raro es que no me gusta mi aspecto, pero me gusta quién soy" —afirma la actriz, de cincuenta y tres años, que ha dedicado la mayor parte de los últimos cuatro a criar a sus hijos, Lillie, de diez años, y William True, de once-. "Me gusto más de lo que me he gustado nunca".

Sentada a la mesa de la cocina, descalza y fumando cigarrillos (un hábito al que ha vuelto hace poco), Alley parece estar mucho más delgada de lo que suelen hablar los medios. "Es una burda exageración —dice la actriz, de 1,73 de estatura—. Me paso la vida en los supermercados y la gente me dice: "¡No te veo tan gorda! ¿Qué has hecho para perder peso tan rápidamente?". Y, sin embargo, no he perdido ni medio kilo".

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