Kevin Costner y su mujer, objeto de una pesada broma en Italia

Kevin Costner y su mujer, Christine Baumgartner continúan su luna de miel en Europa. Tras pasar unos días en Escocia, donde tuvieron oportunidad de practicar su deporte favorito, el golf, en el torneo de Dunhill, viajaron a Italia, concretamente a la Toscana, quizá recordando aquella vez en la que, llevados por el romanticismo del momento, se dieron el sí quiero en una bonita capilla en mitad de la campiña (un matrimonio no válido ya que no se ratificó en Estados Unidos).

El actor quiso que su mujer conociese Viareggio, una de las zonas costeras más bonitas de la región, y quizá buscando hacerle un regalo atrasado pensó llevarla a dar un paseo en el lujoso velero de 36 metros, "Principessa Vaivia" ( que en su día perteneció a la familia Berlusconi y hoy es propiedad del empresario Ennio Doris). Pero desconocía que iba a ser objeto de una broma de cámara oculta del programa de televisión Scherzi a parte (Bromas aparte ).

Un submarino haciendo aguas
Todo estaba preparado, el equipo, las cámaras que debían inmortalizar el momento y hasta 25 extras. Tras visitar la embarcación, el personal de a bordo les invitó a subirse a un pequeño submarino transparente, al que se conoce en el lugar como Yellow Submarine, utilizado para examinar la quilla de los barcos. A pesar de sufrir claustrofobia, el protagonista de Bailando con lobos no quiso declinar la invitación y se sentó en el estrecho asiento junto al que él creía era el dueño del "Principessa" (en realidad un actor contratado).

Pocos minutos después de sumergirse, dos zodiac chocaron contra el pequeño submarino dando inicio a una escena como sacada de una comedia de Hollywood. Gritos, insultos, ‘la preferencia la tenía yo’, ‘no, la tenía yo’, hasta llegar a las manos. Gente que se tiraba al agua, más y mas barcas llegando al lugar...Y todo eso bajo la atenta mirada de Costner, quien asistía estupefacto al espectáculo intentando calmar, además, al presunto armador sentado a su lado en plena crisis histérica después de que alguien gritara que el submarino estaba haciendo aguas.

Como un cawboy
La broma finalizó tras diez minutos de caos y con el actor gritando "you’re crazy" (estáis locos). Lo que menos se esperaban los organizadores fue la reacción de Costner: ni corto ni perezoso se puso de pie, se quitó la camiseta y se lanzó al agua dando muestra de su buen humor. Un carácter que también demostró en el programa de televisión "Ma il cielo è sempre piú blu " que grabó durante su estancia en Toscana, cuando, pistola en mano, se subió en un toro mecánico para dar buena cuenta de sus dotes de cawboy.

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