Kate Hudson, feliz de paseo con su hijo Ryder

Desde el nacimiento de su hijo Ryder Russell (en honor de su padrastro y padrino), el pasado enero, Kate Hudson es otra persona. Actualmente, su joven rostro es uno de los más solicitados de la gran pantalla pero, madre por encima de todo, ha cambiado sus prioridades. La actriz engordó treinta kilos durante el embarazo: "Me siento orgullosa porque fue grandioso. ¿Por qué iba a fijarme en mi peso en medio de un embarazo?, comí todo lo que quise. Ya recuperada su espléndida figura, añade: "Estaría embarazada todo el tiempo. Me di cuenta de que era la única vez que el bebé realmente formaría parte de mi".

De su madre y su padrastro- en el papel, porque en la vida real le considera como su padre-, afirma: "Tanto a Goldie como a Kurt les encanta ser abuelos. Están muy felices con su papel", confiesa la feliz y orgullosa mamá. Aunque la maternidad no ha supuesto su retirada del cine, ahora Kate lleva otro ritmo, vive en otro tempo: "Mis prioridades han cambiado. Cuando tienes un niño quieres ser madre todo el tiempo. Es muy duro separarte de tus hijos". Y Ryder, al igual que su joven mamá cuando visitaba los rodaje acompañando a Goldie, ya conoce las luces y los focos de Hollywood: "Darle de comer a mi bebé en medio del trabajo es duro. Pero también veo el lado positivo, tengo suerte porque puedo llevar a mi hijo al trabajo y estar con él mientras ruedo una película".

"Ryder", señala, "es un niño muy bueno, casi nunca llora, sólo se enfada cuando tiene hambre. Es asombroso. Al hablar de su marido, el músico Chris Robinson, líder de los Black Crowes, con quien se casó en diciembre de 2000, dice: "Es un padre adorable. Estamos muy felices de haber formado una familia. Nunca pensé que podría querer a Chris más de lo que le amaba. Sin embargo, tuvimos un hijo y nunca he estado más enamorada de él. Lo único que ahora es difícil encontrar tiempo para estar juntos a solas."

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