Las fotografías exclusivas de la boda de Carlo Ponti y Andrea Meszaros

Aquí en Budapest , a orillas del Danubio, el río que según el escritor Claudio Magris ‘enfila las cuidades (Praga, Viena...) como perlas, y que tantos y tantos valses inspiró, han querido bailar su vals nupcial Carlo Ponti Jr., director de orquesta de treinta y cinco años de edad e hijo mayor de la máxima estrella de cine Sofía Loren ‘la mujer más bella del siglo XX’, según Time, y del mítico productor Carlo Ponti, y Andrea Mészaros, bella violinista húngara de veintisiete años.
Aquí, en Budapest, la capital más occidental de la antigua Europa oriental, y que, a pesar del paso del tiempo aún recuerda la brutal herida del aplastamiento de la libertad perpetrado en 1956 por los tanques de la marxista URSS. Sofía Loren, la gran dama del celuloide, le ha dado el brazo a su hijo para llevarle altar de la Basílica de San Esteban, Rey fundador de Hungría, como Esteban I, y hoy Patrón de la capital del país.

En la Basílica de San Esteban
Son poco más de las cuatro y media de la tarde cuando el novio y su madre salen del antiguo palacio Gresham, convertido desde hace dos meses en el más lujoso hotel de Budapest, el Four Seasons Gresham Palace, en el que los Ponti han establecido su cuartel general con motivo de la boda, en el que diez días antes se alojaron los príncipes de Asturias, con motivo de su viaje oficial a Hungría, y que, curiosamente, tiene como gerente general a un madrileño, Julio Carralero.
La tarde es calurosa y azul, con un sol que hace resplandecer los históricos puentes sobre el Danubio. Sofía está radiante, con un traje de chaqueta y pantalón color lavanda en seda Cadi, de su gran amigo Giorgio Armani, que también ha diseñado el exclusivo vestido de la novia, así como los chaqués del novio y de su hermano, Eduardo, y el vestido de María Scicolone, la hermana de la actriz.
A las cinco menos cuarto de la tarde, a bordo de un Maserati de cuatro puertas, modelo elegido también para la novia y otros invitados ilustres, llegan a la basílica Sofía y el novio, precedidos por Carlo Ponti —a pesar de haber cumplido noventa y dos años, subió con bastante agilidad la escalera que lleva al atrio— y Eduardo, el segundo hijo de la actriz, que es director de cine y que se encargó de filmar en vídeo la ceremonia para recuerdo familiar. El público aclama incesantemente a la actriz, que saluda emocionada.

Son las cinco en punto cuando llega el coche de la novia, a quien acompaña su hermano por parte de padre, Peter, uniéndose a ambos, al pie de la escalinata de la basílica, las cuatro niñas que actúan como pajes. El novio sonríe emocionado cuando, bajo las notas musicales del órgano, la novia se acerca hacia el altar. Tras besarse, los dos, acompañados por los testigos (Pablo Castellano, un joven de La Coruña al que Carlo conoció hace años en California, y Nadia Abdulwahad, la mejor amiga de la novia), suben al presbiterio, en el que les esperan el párroco de la basílica, Geza Szabo, y un pastor luterano, que también interviene en la ceremonia, dado que Andrea profesa la citada confesión protestante.

Los anillos diseñados por Brad Pitt
Eduardo Ponti se encarga de una de las tres lecturas bíblicas, concretamente la que pertenece al «Cantar de los cantares». Tras el Evangelio, el sacerdote pronuncia una homilía en la que les dice a los contrayentes algo que ambos han de entender como nadie, como músicos que son: ‘El matrimonio es un cántico de amor, es como una sinfonía... que debe durar toda la vida’.
Llega el momento del ‘sí’, que en húngaro es ‘igen’, y que Carlo y Andrea pronuncian sonrientes y contundentes. Y cierra el rito el sacerdote con estas palabras: ‘Lo que Dios ha unido, que no lo separe el Hombre’.

Después tiene lugar el rito de la colocación de los anillos, dos auténticas joyas de Damiani, que siguen el diseño hecho en su día por Brad Pitt para su boda con Jennifer Aniston. Desde el primer banco de la parte de la epístola, Sofía Loren, con viva emoción en su rostro y algunas lágrimas brotando de sus ojos, no se pierde ni un solo detalle. A su lado, su esposo, Carlo Ponti, y a la derecha de éste, María Scicolone, la hermana de la actriz, con su marido y otros familiares. En el siguiente banco se encuentran Giorgio Armani, con su sobrina (y heredera), Roberta Armani; Anna Strasberg, Rick y Karen Walker, Nolan Miller y Gigi Giuliani. Y detrás, Carla Fendi, la actriz norteamericana Deborah Unger (protagonista, junto a Sofía Loren y Mira Sorvino, de Between Strangers, dirigida por Eduardo Ponti) y su marido, Chris Cirillo; Marco Liello y su esposa,... (La famosa actriz italiana Sabrina Ferilli, amiga de Sofía Loren, asistiría después al banquete, pero no llegó a tiempo a Budapest para estar presente en la ceremonia religiosa.)

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