Sofía Loren, deslumbrante al cumplir setenta años

-Hablaba de sus hijos y...dentro de unos días se le va a casar Carlo, el mayor.
Se casa el dieciocho de septiembre. Parece algo increíble porque ayer....sí, ayer como quien dice, yo al menos lo tengo así de reciente y de vivo en mi mente, yo estaba, como parturienta, en el hospital esperando que naciera....Y ahora se casa. Algo, por cierto, maravilloso. Eso es lo bello de la vida: la continuidad.

-¿Cree que Hollywood está perdiendo, lo aseguran muchos, la fuerza y el glamour que siempre ha tenido?
No lo sé: yo solamente sé que el cine americano es el más grande del mundo. Y no hay nada que hacer. Nosotros, en Europa, intentamos hacer nuestras películas, llevar al resto del mundo el cine italiano o, como ahora se dice, y englobando a los restantes países del Viejo Continente, el cine europeo. Esperemos que con las ideas, con el dinero y con el talento podamos conseguir éxito en el ámbito internacional.

-Hace unos años usted se llevó un pequeño susto, tuvo algo así como una especie de arritmia cardiaca que pronto superó porque..fue más el susto que otra cosa.¿Cómo se encuentra ahora?
Era una cosa sin importancia. Si no, estaría preocupada. Fue un pequeño contratiempo ocasionado por el estrés que siempre me produce el viajar en avión ya que los aviones siempre me han dado miedo. Pero estoy perfectamente, gracias a Dios.

-Antes decía que se sentía orgullosa de que la gente dijera que era la última gran estrella que continuaba brillando.¿de qué otras cosas está también orgullosa Sofía Loren?
De todo. Por supuesto, de mi carrera. Pero, antes que de nada, de mis hijos. De acuerdo con que mi profesión, mi carrera, es algo muy importante en mi vida. Pero mis hijos son...otra cosa. La cosa más grande.

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