Carlos Larrañaga y Maria Teresa Ortiz-Bau se separan. Declaraciones exclusivas del actor

El 13 de noviembre del año 2000 Carlos Larrañaga iniciaba feliz e ilusionado una nueva etapa de su vida junto Maria Teresa Ortiz-Bau, con quien contrajo matrimonio civil en una ceremonia celebrada en una casona histórica en el pueblo madrileño de Cubas. Hoy, el popular y querido actor, con la mano en el corazón y el dolor reflejado en sus ojos, se asoma a nuestras páginas para contarnos, con profunda tristeza y desde el respeto, el cariño y la admiración que siente por la que hasta el momento ha sido su tercera esposa, que no ha podido ser. Carlos y María Teresa han decidido poner fin a casi cuatro años de matrimonio. "El fin de nuestra unión no se basa en errores, traiciones o en engaños, es mucho más simple y mucho más triste que eso", afirma desde el alma.

¿Qué ha sucedido, Carlos, para que haya fracasado vuestro matrimonio?
En realidad no ha pasado nada y ha pasado todo. María Teresa llevaba mucho tiempo, desde que se separó de su segundo marido, viviendo sola, yo llevaba una larga temporada también viviendo solo y soy un señor muy mayor ya, estoy lleno de manías, tengo mis costumbres, mis tics. Ha llegado un momento en el que los dos necesitamos recuperar nuestras vidas, nuestras manías, nuestra independencia y quizá nuestra soledad. Eso es lo que ha ocurrido. Los dos lo hemos intentado con una gran ilusión. María Teresa es una mujer fuera de serie en todos los aspectos, es atractiva, es inteligente, es sensible, es generosa, es buena, es una gran profesional. Yo creo, además, que ella no ha llevado nunca bien la cuestión del a popularidad, es una directora de comunicación de un gran prestigio y siempre ha dicho que está acostumbrada a estar detrás de las cámaras, no le gusta nada ir por la calle y que la reconozcan y todo eso la altera. Y además pienso que por muy inteligente que se sea, y Maria Teresa lo es, esta profesión mía es un poco difícil de entender para alguien que no forme parte de ella.

Una ruptura es siempre una decisión dura y dolorosa ¿Cómo llegáis a la conclusión de que no se puede seguir adelante?
La decisión la hemos tomado los dos. Es una decisión de mutuo acuerdo, porque nos hemos dado cuenta de que la convivencia tiene demasiadas pegas, que a ella le apetecen unas cosas y a mi otras. Reconozco que me siento profundamente mayor, que no me apetece salir, sacarme de noche ha sido una tragedia últimamente porque me apetece estar en casa, ver mis dvd, mis vídeos, o algún programa de televisión que me entretenga, leer mis libros, escuchar mi música, en definitiva, estar en mi pequeño mundo. A lo mejor, o sin a lo mejor, soy un hombre aburrido y hay que pensar que María Teresa es todavía una mujer muy joven, muy atractiva, la gente la adora, tiene veinte mil amigas y veinte mil amigos y quizá se haya casado con un muermo, soy un muermo. Así son las cosas. ¿Qué hay ahora para mi? Pues refugiarme en mi trabajo si es que el trabajo en este país acaba de encauzarse porque esta profesión últimamente está pasando por unos altibajos terribles.

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