Marlon Brando: Un actor de éxito cuya vida estuvo marcada por la tragedia

En los años ochenta adoptó a Petra
Marlon se quejaba de que su propio padre el había inspirado un sentimiento de inferioridad, pero no comprendió que Christian buscaba ante todo su amor y aprobación. Continuaba imponiéndose: "Era como si Marlon viviese en una burbuja-observaba una amigo de Christian-. Estaba siempre a la defensiva. Quería a Christian pero huía de los contactos afectivos".

Finalmente el actor consiguió convencer al público y a sí mismo de que era un buen padre. En los años ochenta Brando adoptó a Petra, hija del novelista James Clavell y de Caroline Barrett, convertida en su secretaria, tras haber intentado, sin éxito un juicio de quince millones de dólares contra el escritor en nombre de los derechos del menor. Su compromiso con el Movimiento de los Derechos Cívicos en los años sesenta y más tarde con el Movimiento Indio Americano revelaba el mismo orden de ideas, pero su vida privada estaba cargada de contradicciones.

De los nueve hijos que reconoció, sus preferidos eran los que más problemas tenían, Christian y Cheyenne, la hija tahitiana que tuvo en 1970 con Tarita, su compañera en la película "Rebelión a bordo". Aunque llamase a Cheyenne su "joya" o "princesa", apenas si iba a verla a Tahití. Se estaba convirtiendo en una joven magnífica, pero frágil, y sufría terriblemente su ausencia. A los 16 años dejaba sus estudios, al igual que Christian. Fue en una discoteca de Papeete donde conoció a Drag Drollet, de 23 años, en 1987. Cheyenne buscaba el afecto parterno
Cheyenne siempre buscó el afecto de su padre y cuando éste la invitó a reunirse con él para el rodaje de "The freshman, en Toronto, se puso muy contenta. Pero en agosto de 1989 Marlon anuló la visita y Cheyenne se sintió otra vez rechazada. "Quería simplemente estar con mi padre- explicará más tarde. Pero él inspiraba el frío y el calor. Estaba furiosa; fue entonces cuando tuve mi accidente".

Resultó gravemente herida en la cabeza y en el rostro. Brando la envió a que se curara en Los Ángeles y abandonó el rodaje para precipitarse a su cabecera. De vuelta a Tahití, se encontró con Dag y muy poco tiempo después estaba embarazada. Marlon hizo ir a su hija a Los Ángeles para proporcionarle los mejores cuidados. Fue así como Cheyenne y Christian se encontraban en casa del actor durante esa noche fatídica del 16 de mayo de 1990. La joven había intentado llamar la atención de su padre quejándose de que Dag la pegaba a veces. Brando se lo había contado a su hijo. Cheyenne se encontraba en la cocina cuando escuchó el tiro en el salón, donde Dag estaba viendo la televisión. "Ya está -exclamó Christian-, le he matado". "El mensajero del infortunio ha llegado a mi hogar", clamó el actor, quien mandó a su hija de regreso a Tahití para que, como se dijo, no pudiera testificar en el juicio de su hermano.

En 1992, y tras una estancia en Francia, Brando consiguió que su hija regresase a Los Ángeles. Habían pasado dos años desde el trágico suceso. Ella, sin embargo, quería regresar a casa, él se oponía. El tono subió y terminó por acusarle de complicidad en la muerte de Drollet. Fue trasladada entonces a una pequeña clínica de Berkeley, en California, 650 kilómetros al Norte de Los Ángeles. No fue hasta el otoño de 1993 cuando el actor aceptó devolverle el pasaporte y dejarla volver a casa. El tribunal tahitiano se negó a darle la custodia de su hijo (que había sido confiado a Tarita) a Cheyenne, que se deprimió aún más. Marlon quería volver a internarla en Los Ángeles. Pero el domingo 16 de abril de 1995, al final de la tarde, se quitó la vida. El actor no fue a su entierro y nunca más pisó Tahití.

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