Arnold Schwarzenegger: un actor convertido en un hombre poderoso

Arnold Schwarzenegger ha cumplido los primeros meses como gobernador de California recibiendo el aprobado de los ciudadanos y convertido en la figura política más popular del estado pese a que este afronta aún una serie crisis económica (el segundo día de mandato anunció que renunciaba al sueldo de gobernador, ciento setenta y cinco mil dólares anuales , como primera medida para recortar gastos).

Al menos eso reflejaban los sondeos, realizados hace unos meses con motivo de sus primeros cien días en el cargo, que evaluaban la opinión pública sobre la labor que el actor está realizando desde su victoria frente al demócrata Gray Davis en las elecciones del pasado 7 de octubre y la posterior toma de posesión del cargo el 17 de noviembre. Sin embargo, Arnold Schwrzenegger se enfrentará en los próximos tiempos a un duro trabajo no exento de dificultades y polémicas.

En Hawai
El que fuera una de las máximas figuras del cine de acción estadounidense no ha perdido la popularidad que un día le dieron las cámaras. A mantener su índice de aceptación ha contribuido el hecho de que siga siendo un hombre con un gran sentido del humor, simpático, carismático y al que los ciudadanos ven con cierta cercanía. Arnold es uno de los hombres más poderosos del momento pero es también familiar, original y peculiar y su nuevo cargo político puede haber cambiado, si, sus objetivos, aunque no su forma de ser.

Por ello no es difícil verle un día asistiendo a la tradicional cena anual de Gobernadores en la Casa Blanca, inaugurando museos, reunido con el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Silvan Slalom (rindió tributo en Israel a las víctimas del Holocausto judío) o con el rey Abdalá de Jordania para analizar el proceso de paz en Oriente Próximo haciendo escala en Alemania a su regreso para visitar a los soldados heridos en Iraq, y otro día visitando con sus mujer y sus hijos en una exposición canina, ejerciendo de héroe en la vida real al salvar a un hombre de morir ahogado, o paseando con alguno de sus originales coches por las calles de Los Ángeles.

Más sobre: