Sharon Stone, radiante tras su divorcio: 'Me va maravillosamente bien. Estoy en el mejor momento de mi vida'

Sharon Stone está radiante. A sus 46 años recién cumplidos, la protagonista de Instinto básico y sex symbol de los noventa, atraviesa una madurez espléndida tal y como ha quedado demostrado en las dos últimas apariciones públicas de la actriz, como anfitriona de los premios Crest Whitestrips Style, dirigidos a maquilladores, peluqueros, estilistas, modistas, etc encargados de que las estrellas luzcan ese inmejorable aspecto al que nos tienen acostumbrados, y un día después en la entrega de un premio honorífico a Richard Gere.

Separada desde hace unos meses del editor del San Francisco Chronicle, Phil Bronstein, la pareja, que se casó el 14 de febrero de 1998, obtuvo el divorcio a finales de marzo. Sharon Stone afronta ahora su nueva soltería con energías renovadas y una nueva manera de ver la vida tras la hemorragia cerebral que sufrió en septiembre de 2001: "Desde que caí enferma, veo muchas cosas con los ojos diferentes. Ya no estoy segura d querer seguir siendo actriz", declaró recientemente a la revista TV Movie. "Me encuentro por así decirlo en una fase experimental. Estoy componiendo música APRA cine, escribo textos para un álbum de Rythm and Blues. Además, he recibido una oferta para un show de Broadway. Yo misma tengo curiosidad por saber hacia donde se dirige mi futura vida.

Su próxima película, Catwoman, en la que trabaja con Halle Berry, tiene previsto su estreno el próximo 19 de agosto. El que tanto ella como la protagonista de Monster’s Ball estén consideradas como símbolos sexuales le parece más bien algo cómico: "Nosotras no lo vemos así. Halle y yo estamos metidas en divorcios. Créanos, ninguna de las dos nos sentimos actualmente así". Por lo demás, asegura que se siente bien: "Me va maravillosamente bien. Me encuentro en el mejor momento de mi vida. Hay tantas cosas que quisiera hacer...’

Precisamente en declaraciones a la revista alemana Aktuelle, Sharon Stone atribuye su divorcio a las frecuentes discusiones en familia, especialmente con respecto a la educación de Roan, el niño que adoptaron.

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