Entrevista con Dafne Fernández, de 'Un paso adelante'

Vivaz, tenaz, muy exigente consigo misma, pasional, activa, soñadora y una pizca de timidez... así es Dafne Fernández una de las jóvenes promesas del cine español. A sus 18 años muy bien aprovechados -ha rodado más de una decena de películas, ha terminado la carrera de danza clásica en el Real Conservatorio de Madrid y acaba de finalizar sus estudios en el instituto- Dafne Fernández, más conocida por su personaje de Marta en la serie de Antena 3 "Un paso adelante", que por sus pequeñas pero sabias apariciones en el cine -Malena es nombre de tango, Pajarico, la Caja 507...- mal que le pese, pertenece a esa nueva generación de actores que protagonizarán los éxitos del cine español de la próxima década.

Esta madrileña, bailarina, actriz y quizás dentro de poco cantante -dicen que tiene buena voz- sueña con protagonizar un musical, con asumir nuevos retos a los que nunca dice no. A medio camino entre una infancia muy exprimida junto con una adolescencia de sacrificio y una madurez que está por llegar, Dafne Fernández sueña despierta, habla con candidez y tiene unas terribles ganas de comerse el mundo.

¿Con quién congenias mejor en la serie?
Cuando llegué la verdad es que todos me abrieron las puertas, yo pensé que sería más difícil integrarme porque ya habían hecho una temporada juntos y parecían una familia hecha, pero bueno todos me aceptaron desde el principio. Aunque siempre he congeniado muy bien con Pablo Puyol (que da vida al personaje de Pedro en la serie) no sé nos entendemos muy bien. Es como el polo opuesto que me completa.

Aunque la mayoría de las personas te conozcan por ‘Un Paso Adelante’, tienes tras de ti un currículo envidiable para tu edad. Llevas bailando desde que andas, ¿qué sientes cuando bailas?
Cuando me apunté a danza clásica de niña no tenía ni idea de qué era. Para mí era un hobbie, pero bueno me empezó a gustar y seguí en la academia hasta que mis profesoras me dijeron que tenía muchas cualidades para ser una bailarina profesional. Ya sabes cuando eres pequeño siempre dices ¿dónde, dónde hay que apuntarse? Fue entonces cuando ingresé en el Real Conservatorio de Danza de Madrid y comencé a vivir la esencia del baile.

Me di cuenta también de que es una profesión muy muy dura, que de verdad tienes que ser muy fuerte para estar ahí todos los días, pero los buenos momentos compensan los malos. A través del baile siento cosas que nunca he sentido y he aprendido a expresarme con mi cuerpo a través de la danza.

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