Jim Caviezel, 'el Cristo' de Mel Gibson

Le dijo a Mel Gibson y mantuvo su decisión hasta el final, a pesar de que muchos le advirtieron de que podía ser el final de su carrera en Hollywood. Jim Caviezel, treinta y cinco años, 1, 88 m de estatura, mirada intensa y alma enigmática, nacido en Mount Vernon (Washington), fue la apuesta más segura del actor y director australiano para encarnar a Jesús de Nazaret en las doce últimas horas de su vida en el que ha sido su más arriesgado proyecto, La pasión de Cristo, el polémico filme rodado en arameo, hebreo y latín que no ha dejado indiferente a nadie incluso antes de su estreno (en Estados Unidos lleva tres semanas liderando la taquilla con una recaudación por el momento de 215 millones de dólares).

Un extraño episodio durante el rodaje
Ahora, dicen, este actor poco conocido para el gran público se ha visto obligado a llevar escolta por la controversia que ha creado la película, tachada de violenta y antisemita por la comunidad judía. Pero él, ajeno a toda polémica, es consciente que interpretar a Cristo es lo mejor que ha hecho hasta el momento, no sólo porque la película supondrá casi con toda seguridad su lanzamiento al estrellato, sino porque, como católico practicante procedente de una familia de profundas convicciones religiosas, para él ha supuesto toda una experiencia de fe: asistió a misa todos los días, se confesó con frecuencia y vivió un episodio que algunos han tachado de sobrenatural cuando el último día de rodaje le alcanzó de lleno un rayo y salió ileso (se levantó y siguió andando ante la estupefacta mirada de todos los presentes).

"Antes de comenzar la grabación le dije a Mel: "Tenemos que asistir a Misa todos los días, antes de subirme a esa cruz, antes de filmar la película, necesito recibir la Eucarestía".
Me confesé diariamente, rezamos el Rosario, tenía conmigo todas las estampas que pedía, San Francisco de Asís, Santa María Goretti, San Antonio de Padua, San Pío de Pietrelcina e incluso Anne Catherine Emmerich, además de dos de la Cruz de Cristo" y añade "desde que me escogieron he tratado de estar siempre agradecido por hacer este papel, pero quiero que la gente sepa que no hubo ningún momento en que fuera cómodo o agradable. Hacerlo fue torturante".

Se dislocó un hombro
Y es que, Jim Caviezel, a quien el Papa Juan Pablo II recibió recientemente en una audiencia privada -bendijo al actor a su mujer y a sus suegros- estuvo durante varios meses preparándose para el papel física, emocional y espiritualmente. Recibió clases diarias de arameo, la lengua hablada en tiempos de Jesús, y durante la producción tuvo que someterse a sesiones de maquillaje de cuerpo entero que a veces se alargaban hasta las diez horas. Pasó días enteros de rodaje en la cruz, expuesto a bajas temperaturas y durante la penosa escena de la flagelación, en Cinecittà, se dislocó un hombro. Pero ha superado los contratiempos convencido de que Alguien ha estado cuidándole.

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