Viggo Mortensen presentó en España su nueva película: 'Me hubiera gustado ir mañana al estadio a ver el partido del Real Madrid'

¿Qué le motivó a comprar el caballo protagonista de la película?
Me gustan los caballos. De niño, cuando viví en Argentina hasta los once años montaba a caballo. Los niños no tienen miedo, si te caes te subes otra vez, pero como adulto tenía un poco más de miedo, tanto en El señor de los anillos como en esta película, donde iba a caballo todo el día. Pero todavía me gustan como cuando era niño, aunque tengo algún que otro problema para tenerlos cerca de casa, los dos que compré en Nueva Zelanda y este, que me parece un caballo muy especial. En esta película el caballo no se hace digitalmente, se porta como un caballo y es muy interesante porque él nos dio muchas cosas, muchas reacciones inesperadas. La película en Estados Unidos se llama Hidalgo, que es el nombre del caballo, no se llama Frank, como mi personaje, y por suerte el caballo tiene todo un personaje y yo con él una relación verdadera y bueno, quise continuar la amistad.
Para un hombre tan humanista como usted, que pinta, escribe poesía, es fotógrafo, la imagen del desierto sería muy evocadora ¿Qué le inspiró el desierto, que experiencias tuvo allí?
Fue de lo más bonito. Cuando estuvimos rodando en el desierto marroquí había sitios a los que se llegaba después de hora y media en coche, o sea tres horas diarias desde el hotel hasta donde rodábamos y vuelta, y pensé que para dormir un poco más y disfrutar de donde estábamos, que era una situación única para mí, podía quedarme a dormir allí ya que había unas caravanas. Y eso fue de lo más bonito que viví en este rodaje porque cuando se iban los camiones y los coches había un silencio total en el desierto y pasé muchas horas por la noche haciendo nada, leyendo, pensando en cosas, y sobre todo con lo que estaba pasando en ese momento ya que de vez en cuando me tenía que subir a alguna duna para hablar hacer entrevistas telefónicas vinculadas con Las dos torres (en cada momento eso me perseguía). Pasé ratos muy buenos en el desierto, me gustó mucho, saqué fotos, no se, muchas veces no hice nada, que últimamente no he tenido oportunidad de no hacer nada muy a menudo.
Ahora es una estrella consagrada, pero usted hizo en sus inicios muchas películas de culto ¿Qué echa de menos de aquellos años de lucha por establecerse como actor?
Tengo buenos recuerdos, y si pinto, saco fotos y escribo es en parte para acordarme de las cosas, para observar y acordarme de lo que pasa, la vida es corta y pasa rápido. De lo bonito me acuerdo y de lo malo también pero no echo nada de menos.
¿Escribe poesía para relajarse, como hobby o porque se considera un poeta?
Simplemente escribo, apenas tengo tiempo de considerar y pensar qué significa lo que estoy haciendo. No separo el hecho de interesarme la poesía, escribir cuentos, hacer fotos, publicar libros de otros artistas, de ir al cine, leer libros, todo son ramas o raíces de un mismo árbol, son formas de participar en la vida, no le doy menos importancia a escribir que a la actuación en el cine, el interés es el mismo, de participar, de darle función a lo que ocurre.

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