Renée Zellweger, en la cima del éxito: 'Todos los días recuerdo de dónde vengo'

El éxito, sin embargo, no ha cambiado su estilo de vida, según se aprecia en una reciente entrevista publicada: "No vivo como una gran estrella de cine. Mi estilo de vida no es decadente, ni glamouroso, ni lleno de lujos, es tranquilo. Renée, que estuvo prometida al actor Jim Carrey y actualmente mantiene desde hace meses un romance con el músico Jack White, afirma estar segura de lo que quiere y no olvida sus raíces: "Todos los días recuerdo de donde vengo. Estoy muy orgullosa de mis orígenes" y añade "La fama es injusta, por esto trato de mantener las mismas cosas que me hacían feliz cuando era pobre y estaba en paro". Respecto al futuro de su carrera dice: "Quiero evolucionar como persona, quiero crecer" y aunque fue elegida en 2001 entre las cincuenta mujeres más bellas del mundo no se cree "una gran belleza. Y tampoco creo que deba ser considerada una gran belleza por parte de otros. Para trabajar no dependo de ser una chica mona. Y me siento muy orgullosa de ello".

"Todos tienen derecho a su momento de gloria"
Sentada en su «suite» del hotel Four Seasons, de Los Angeles, Renée esboza una sonrisa cuando le decimos que su magnífica interpretación en Cold Mountain ha provocado muchas envidias. "Yo creo que todos tienen derecho a su momento de gloria. Cuando me encontré como actriz una hermosa mañana, con un maquillador, un peluquero y unos técnicos, creí que estaba soñando. Después de varias películas y premios, sigo soñando".
Está muy unida a su padre, suizo, que trabajaba en las perforaciones petrolíferas...
Es muy práctico, muy habilidoso. Puede hacerlo todo, repararlo todo. Y cuando no sabe, toma clases. Mi madre (noruega y enfermera) también es extraordinaria. Mis padres siempre me decían: "No hay nada en la vida que no puedas hacer". Con un ánimo tal, yo no tenía miedo a nada. A los dos años ya me sumergía en la piscina, porque mis padres me habían dicho que podía hacerlo. Ellos me enseñaron a no tener nunca miedo, a tener tal confianza en mí, que nadie pudiera impedirme cumplir todos mis sueños.
¿Ha sido difícil su trayectoria?
Antes de convertirme en actriz, yo trabajaba en un bar. Lavaba los ceniceros, las mesas, los vasos. Era una época en que no tenía mucho dinero, y cada vez que debía presentarme a una prueba, tenía que pedir prestados unos centavos para el autobús. Sin embargo, no me arrepiento de aquellos días.

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