La gala de los César celebra la fiesta del cine francés

La gala más importante del cine francés debía servir como repaso de lo que había dado de sí el año. Pero las sorpresas y la aprobación unánime se fueron sucediendo a lo largo de la noche, marcando el curso de la ceremonia. El éxito rotundo del largometraje Las invasiones bárbaras del canadiense Denys Arcand, logró los premios a la mejor película, al mejor director y al mejor guión original, se impuso frente a la decepción de otras cintas que partían como favoritas a tenor del número de candidaturas.

Julie Depardieu, hija del famoso Gerard Depardieu, recibió el César a la actriz revelación, lo que sorprende, pues no se trata de una de una intérprete novel. También llamó la atención que el jurado le otorgase otro premio como mejor actriz de reparto, ambos premios por la misma actuación en el filme La petit Lili de Claude Miller.

De merecido reconocimiento habría que catalogar la estatuilla al mejor actor, que recayó en el mítico Omar Sharif, quien veía así recompensada su labor en el cine francés, en esta ocasión por su trabajo en El señor Ibrahim y las flores del Corán. Sylvie Testud obtuvo el César a la mejor actriz del año por su espléndido trabajo en Stupeur et tremblements

Como mejor película europea del año, la elegida fue Good bye, Lenin, dirigida por Wolfgang Becker, por delante de autores consagrados como Lars Von Trier, que optaba al César con Dogville. La mejor cinta extracomunitaria fue para la candidata a los Oscar Mystic River del director y actor Clint Eastwood.

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