Drew Barrymore, una vida de película

A los 29 años recién cumplidos, Drew Barrymore, parece haber encontrado en el cine, la estabilidad que le faltó en su dificil adolescencia 
Nunca quiso aceptar un destino que le venía marcado desde la cuna. Pertenecer a una saga familiar enraizada en la leyenda de Hollywood, con antepasados como John Barrymore o Ethel Barrymore. Poco antes de que Drew cumpliera un año, su madre, la también actriz Ildiko Jaid Barrymore, ya notó en ella unas cualidades innatas frente a la cámara y participó en varios anuncios para la televisión. Tras algunas apariciones en series de la pequeña pantalla, tuvo su debut en el cine con tan sólo cuatro años, la película, Un viaje alucinante al fondo de la mente. Con siete años le llegó la fama de la mano de Steven Spielberg y un papel que encandiló al mundo por su dulzura en ET el extraterrestre.

Esta vorágine de trabajo y fama estuvo a punto de engullirla en un pozo de adicciones y poner fin, no solamente a su carrera, sino también a su vida, con un, por fortuna, intento fallido de suicidio.

Cuando todo parecía perdido, la vida le sonrió gracias al cine. A mediados de los 90 la confianza en ella de directores, como Woody Allen, resultó fundamental, bajo las órdenes de este genial director rodó Todos dicen I love you. Hasta llegar a lograr éxitos de taquilla, como Los Ángeles de Charlie, que terminaron de relanzar su carrera profesional.

En la actualidad, acaba de estrenar su propia estrella en el Paseo de la Fama, junto a las de su padre, su abuelo y dos de sus tíos. Algo que ha convertido uno de sus sueños en realidad.

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