Andie McDowell, deslumbrante en el Baile de la Ópera de Viena

La 48ª edición del baile de la Ópera de Viena se ha celebrado un año más, imitando el lujo que envolvía antaño a los bailes imperiales, que fueron precisamente su origen. Tal y como manda la tradición, los hombres vestían frac y las damas, espectaculares trajes de fiesta en colores rojo y lila, que hacían juego con las miles de flores que adornaban el edificio.
La velada se inició con la actuación del ballet de la Ópera, con coreografía de Renato Zanella y música de Carmen de Bizet, que introdujo a la joven diva rusa Anna Netrebko, que interpretó una canción de Franz Lehar. Tras la presentación, el desfile de las parejas de debutantes que, en esta ocasión, bailaron al son del ‘Danubio Azul’. Las palabras ‘Alles Walzer’ (‘Todos a bailar vals’) invitaron al resto de asistentes a llenar la pista, en una noche inundada hasta la madrugada por la música de los hermanos Strauss.

Más de 5.000 invitados
El anfitrión Thomas Klestil, máximo dirigente austríaco, invitó a estadistas de todo el mundo, entre los que se encontraban la ministra de Asuntos Exteriores española, Ana Palacio, el presidente de Polonia, Alexander Kwasnievski, y el primer ministro croata, Ivo Sanader. En total fueron cerca de 5.000 personas las que asistieron a la fiesta y abarrotaron los palcos, agotados a perpetuidad, que se alquilan por la impresionante cifra de 18.000 euros (23.000 millones de dólares). En alguno de esos palcos se mezclaron con las personalidades políticas, deportistas, como Franz Beckenbauer, o actrices, como Andie McDowell, que fue la indiscutible protagonista de la noche.

Joyas millonarias
La actriz estadounidense acudió a la cita más importante de la aristocracia europea con un traje de noche negro, de corte sencillo diseñado por Escada. Las joyas que lució en la velada fueron prestadas gratuitamente por la casa de subastas vienesa Dorotheum, que le dio a elegir entre seis juegos completos de distinto diseño. Alguno de ellos estaba valorado en cerca de 1,3 millones de euros.
Hace algunos días el magnate austríaco de la construcción, Richard Lugner, que invitó a la actriz al acontecimiento, comentó que ‘se considera una mujer sencilla, por lo que desea también joyas sencillas’.

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