Los Goya cumplen la mayoría de edad entre cientos de anécdotas

Risas, emoción, reivindicaciones... Un cúmulo de sensaciones y vivencias llenaron el escenario del Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid. La de anoche fue una gala contenida. Cayetana Guillén Cuervo inició la gala recordando que estaban celebrando la XVIII edición de los Premios de la Academia de Cine (porque, como se recordará, un litigio con una asociación profesional de fotógrafos de Zaragoza impedía decir Premios Goya, al parecer nombre registrado por esta asociación). Es decir, los premios del cine español alcanzaban anoche su mayoría de edad. Y Cayetana Guillén Cuervo no dudó en celebrarlos vestida de blanco y tul, como una novia dispuesta a dar el "sí quiero" a su gran pasión, el cine. Luego, cambiaría de color pero no de modelo. Del blanco, Cayetana optó por el rojo eléctrico que hizo la noche más emocionante a medida que los premios principales se iban desvelando.

Lágrimas y muecas
La noche tuvo momentos tiernos... y otros muy divertidos. Entre los tiernos, las lágrimas de la adolescente María Valverde cuando recibió el Goya a Mejor Actriz Revelación por su interpretación en La flaqueza del bolchevique. Especialmente cálido fue el homenaje de Eduard Fernández (ganador del Goya al Mejor Actor de Reparto) a su "rival", el veterano Joan Dalmau. O las lágrimas, y el recuerdo a algún ser querido, de Daniel Guzmán, ganador al Goya por el Mejor Corto de Ficción. Pero allí estaban para arroparle los niños protagonistas del corto, que con una soltura inusual para su corta edad, hicieron reír a toda la audiencia con sus agradecimientos y palabras: "A mis colegotas".

Sorprendente e imprevisible pueden ser los calificativos que mejor definan la actuación de Isabel Coixet.

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