Harrison Ford ya es soltero

Su boda con Calista Flockhart ya no tiene que esperar

Las puertas se han abierto definitivamente para la boda de Harrison Ford y Calista Flockhart. Así lo determinó la Corte Superior de Los Ángeles el pasado martes, cuando dio por válido, con carácter definitivo, el divorcio de Harrison Ford y Melissa Mathison, guionista a la que conoció el actor en 1979, durante el rodaje de Apocalypse Now y con la que compartió más de 18 años de matrimonio.
El divorcio se ha producido por "diferencias irreconciliables" de la pareja. Una pareja que parecía, hasta el año 2000, de las más estables y discretas de Hollywood. 18 años de matrimonio, y dos hijos, Malcolm y Georgia, avalaban la felicidad que había logrado esta pareja. Sin embargo, el Indiana Jones más deseado del planeta y su mujer rompieron y al actor no le faltaron, en aquellos momentos, numerosas candidatas dispuestas a acompañarle en su soledad.

Un flechazo llamado Calista Flockhart
El 20 de enero de 2002 conoció Harrison Ford, en la entrega de los Globo de Oro, a la que pudiera convertirse en su tercera mujer, Calista Flockhart (la popular abogada de Ally McBeal. Desde entonces se hicieron inseparables. El actor, como prueba de amor, regaló a la actriz un increíble anillo, valorado en trescientos mil euros, con las siguientes palabras, que parecen salidas de la más romántica de las películas: "Cásate conmigo. Quiero compartir mi vida contigo". Después de la última palabra de las Cortes de Los Ángeles parece que este sueño tan querido va a poder cumplirse.

Un divorcio con muchos ceros
Aunque tanto Melissa Mathison como Harrison Ford han tratado en todo momento de pedir respeto por su vida privada, su divorcio sí ha generado mucho interés, no ya sólo por la relación del actor con Calista Flockhart, sino también por la cuantiosa fortuna del actor, valorada en trescientos millones de dólares. Después de ciertos tiras y aflojas propios de cantidades, y posesiones, tan desorbitantes, parece ser que se ha sellado un divorcio que no ha perdido, dentro de la dureza de toda ruptura, una cordialidad que a quien ha favorecido realmente ha sido a los dos hijos de la pareja.

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